Los centros educativos son espacios privilegiados para que los niños, niñas y jóvenes aprendan a vivir juntos, desarrollen las capacidades necesarias para convertirse en ciudadanos y ciudadanas responsables y asuman los valores que sostienen la vida democrática y lo que es más importante, los pongan en práctica.
Pero, plantear y configurar las mejores condiciones para una convivencia escolar democrática reclama la cooperación de toda la sociedad, en gran medida porque la escuela es un reflejo del grado de convivencia que se vive en el entorno social, con sus virtudes, contradicciones y problemas.
Uno de los retos de la educación actual pasa por ser la mejora de la calidad del servicio educativo que se ofrece a los ciudadanos y el mantenimiento del carácter inclusivo de nuestros centros de enseñanza, de forma que la escuela pueda seguir siendo un instrumento de cohesión social y de integración democrática de los ciudadanos. Así, en el nuevo sistema educativo promulgado desde la LOE, las medidas de atención a la diversidad, el aprendizaje de la convivencia y la educación en actitudes y valores se muestran como prioridades irrenunciables.
Entendemos que la educación se convierte en uno de los principales instrumentos para la construcción de una cultura de paz, ya que posibilita el aprendizaje de la no violencia activa a través del impulso del dialogo, la tolerancia, la solidaridad y el respeto a los derechos humanos.
Así pues precisamos de medidas y actuaciones se propongan abordar la convivencia escolar en toda su amplitud, tanto en la dimensión de mejora y perfeccionamiento, como en la atención a los síntomas que puedan anunciar su deterioro, teniendo en cuenta todas sus implicaciones y posibles causas de orden cultural, sociológico, político y ético, muchas de las cuales exceden al universo educativo tomado en sentido estricto.
El objetivo final es tratar de convertir los centros educativos en ámbitos adecuados para el aprendizaje de la convivencia y establecer mecanismos para prevenir o modificar los comportamientos o conductas antisociales que se puedan manifestar en ellos. De este modo, lograremos hacer realidad una escuela que sea portadora y transmisora de los valores humanos y sociales que fundamentan un modelo de sociedad que pueden compartir ciudadanos y ciudadanas tolerantes, solidarias, responsables, críticas y dialogantes. En definitiva, se trata de crear una escuela democrática para una sociedad democrática.
Es por ello que en este momento desde el Ministerio de Educación y Ciencia, las Organizaciones Sindicales, las Instituciones Autonómicas y Locales así como muchos implicados y preocupados se Ester apostando por poner en marcha iniciativas a nivel macro estructural para potenciar, entre otras, las actuaciones relacionadas con la convivencia y las estrategias de resolución de conflictos. Los Observatorios Autonómicos de la Convivencia (en Galicia a través del Decreto 85/2007). Además de planes micro estructurales para llevar dicha promoción y mejora de la convivencia al marco escolar de acuerdo con lo previsto en la Ley Orgánica de Educación LOE ( art.124.1), sobre los planes de convivencia como elementos básicos del Proyecto Educativo del Centro. Observatorio Escolar de la Convivencia Son planes de actuación que se conciben desde el diálogo y el consenso y la implicación de sus principales destinatarios: los profesores, los alumnos y sus familias. Por ese motivo, se proponen actuaciones expresamente dirigidas hacia estos colectivos, cuya participación y colaboración resultan imprescindibles para la solución de las dificultades de convivencia.
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