En la educación universitaria, el aula invertida ha demostrado ser una metodología eficaz para promover el aprendizaje activo y el desarrollo de competencias prácticas esenciales. Este enfoque reorganiza el modelo tradicional de enseñanza al trasladar la teoría fuera del aula y dedicar el tiempo presencial a actividades colaborativas. En las prácticas de laboratorio de la asignatura Genética I del Grado en Biología, se implementó el aula invertida en un ciclo de mejora que incluyó la preparación y generación de hipótesis experimentales por parte de los estudiantes y la participación activa en el laboratorio. Se destaca el impulso del razonamiento crítico y el aprendizaje práctico, competencias esenciales para el desarrollo profesional del alumnado en el futuro. Los resultados reflejan mejoras significativas en la motivación, el compromiso y la capacidad de razonamiento crítico de los estudiantes, junto con un incremento en la comprensión de los contenidos y la adquisición de competencias prácticas y actitudinales clave. Los participantes mostraron una satisfacción general positiva, destacando la utilidad del enfoque para su formación académica y profesional. A pesar de que la metodología requiere una adaptación pedagógica, los beneficios en términos de autonomía y habilidades cognitivas validan su aplicación en el ámbito universitario, sugiriendo su potencial en áreas prácticas como la genética.
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