Esta tesis doctoral investiga la implementación del Inglés como Medio de Instrucción (EMI) en Títulos de Economía, Administración de Empresas y Derecho en la Universidad de Valencia. El estudio examina el impacto del EMI en los estudiantes, el profesorado y las políticas institucionales, considerando tanto los beneficios como los desafíos asociados a su adopción. El EMI se emplea cada vez más en la educación superior para promover la internacionalización, mejorar las oportunidades académicas y profesionales, y fortalecer la competencia lingüística. Sin embargo, su integración en contextos bilingües y multilingües, como la Comunidad Valenciana, requiere una planificación cuidadosa para garantizar su efectividad y accesibilidad para todos los actores implicados. Se adoptó un enfoque de investigación de métodos mixtos, combinando la recopilación de datos cualitativos y cuantitativos. Se administraron encuestas estructuradas y cuestionarios a estudiantes y docentes para evaluar sus experiencias, desafíos y percepciones sobre el EMI. Además, se realizaron entrevistas semiestructuradas que proporcionaron una comprensión más profunda de las implicaciones pedagógicas del EMI. El estudio analizó factores como la competencia lingüística, la eficacia de la enseñanza, la preparación del profesorado, la comprensión de los contenidos y el apoyo institucional. El análisis se complementó con una revisión de documentos de política universitaria y directrices oficiales, ofreciendo una perspectiva más amplia sobre los objetivos estratégicos que guían la implementación del EMI. Los hallazgos indican que la implementación del EMI presenta desafíos específicos según la disciplina. Los estudiantes de Economía generalmente se adaptaron con mayor facilidad debido a su exposición previa a materiales en inglés y a la terminología utilizada en el discurso económico internacional. En contraste, los estudiantes de Derecho encontraron dificultades significativas, especialmente en la comprensión de la terminología jurídica compleja y en la formulación de argumentos legales precisos en inglés. Los estudiantes de Administración de Empresas experimentaron resultados mixtos, siendo la competencia lingüística y la formación académica previa factores determinantes en su capacidad para participar en cursos EMI. Las barreras lingüísticas fueron evidentes en todas las disciplinas, afectando la capacidad de los estudiantes para comprender los contenidos, participar en debates y completar evaluaciones de manera efectiva. Debido a estas dificultades, se observó con frecuencia el cambio de código entre inglés y español, especialmente en las discusiones en el aula y en entornos académicos informales. Sin embargo, no se halló evidencia significativa de cambio de código que involucrara el valenciano. La preparación del profesorado varió significativamente, con algunos docentes que habían recibido formación en EMI, mientras que otros dependían de métodos autodidactas. Esta variabilidad tuvo como consecuencia inconsistencias en la calidad de la enseñanza y en los enfoques pedagógicos. Aquellos con un alto dominio del inglés se mostraron más seguros en la transmisión de los contenidos, mientras que aquellos con una competencia más limitada tuvieron dificultades con la fluidez y la claridad, lo que potencialmente afectó la experiencia de aprendizaje de los estudiantes. Además, los mecanismos de apoyo institucional, como los programas de asistencia lingüística y los talleres de formación pedagógica, fueron poco utilizados debido a la falta de conciencia entre el profesorado y los estudiantes. En consecuencia, se evidenció una disparidad en la efectividad de los cursos EMI, con algunos estudiantes que recibían una instrucción bien estructurada, mientras que otros encontraban obstáculos relevantes. El estudio recomienda la introducción de servicios de apoyo lingüístico integrales, que incluyan cursos de preparación en inglés académico, talleres de terminología específicos por disciplina y programas de formación dirigidos al profesorado. El papel de los especialistas en Inglés para Fines Específicos (ESP) e Inglés para Fines Académicos (EAP) es especialmente relevante en este contexto, ya que su experiencia garantiza que la instrucción lingüística se adapte a las demandas lingüísticas y cognitivas específicas de cada disciplina. Su apoyo beneficia tanto a los estudiantes como al profesorado, mejorando la capacidad de los estudiantes para interactuar con materiales específicos de la disciplina, aumentando la comprensión y fomentando una comunicación académica efectiva. Además, los especialistas en ESP y EAP pueden ayudar al profesorado a perfeccionar sus estrategias de enseñanza, asegurando que los cursos EMI mantengan tanto la accesibilidad lingüística como la profundidad académica. Su implicación puede mejorar la capacidad de los estudiantes para comprender los materiales de su disciplina, desarrollar habilidades comunicativas esenciales y avanzar en sus trayectorias académicas y profesionales. Además, las políticas de EMI deben adaptarse para abordar las demandas lingüísticas y cognitivas específicas de cada disciplina, asegurando que la terminología y las prácticas discursivas propias de cada área estén debidamente respaldadas. Los marcos institucionales también deben fomentar una mayor conciencia sobre los recursos de apoyo disponibles para mejorar la participación de los estudiantes y docentes. Esta investigación subraya la importancia de un enfoque institucional estructurado y transparente en la implementación del EMI, particularmente en lo que respecta a la formación del profesorado, los estándares de evaluación, los servicios de apoyo lingüístico y la disponibilidad de recursos pedagógicos adaptados a las necesidades disciplinares. Además de abordar los desafíos lingüísticos y pedagógicos inmediatos, enfatiza la necesidad de una evaluación y refinamiento continuo de las estrategias de EMI a largo plazo. Las investigaciones futuras deberían examinar los efectos del EMI en la empleabilidad de los graduados, la competencia lingüística en la disciplina y la calidad general de la educación superior en contextos multilingües, utilizando métricas como la integración en el mercado laboral, las evaluaciones de competencia, las tendencias de rendimiento académico y las encuestas de satisfacción de estudiantes y docentes.
This doctoral thesis examines the implementation of English as a Medium of Instruction (EMI) in Economics, Business Administration, and Law at the University of Valencia. The study evaluates its impact on students, faculty, and institutional policies, considering both benefits and challenges. EMI enhances internationalization, academic opportunities, and linguistic proficiency but requires careful planning in multilingual contexts to ensure accessibility and effectiveness. A mixed-methods approach integrating qualitative and quantitative data was used. Surveys and interviews assessed students' and faculty's experiences, challenges, and perceptions, focusing on language proficiency, instructional effectiveness, faculty preparedness, and institutional support. University policy documents were reviewed to understand EMI strategies. Findings reveal discipline-specific challenges. Economics students adapted more easily due to prior exposure to English-language materials, while Law students struggled with complex legal terminology. Business Administration students had mixed experiences influenced by language proficiency and educational background. Language barriers impacted content comprehension, participation, and assessment performance, leading to frequent code-switching between English and Spanish. Faculty preparedness varied, with some trained in EMI while others relied on self-developed methods, causing inconsistencies in teaching quality. Institutional support mechanisms, such as language assistance programs, were underutilized due to limited awareness. The study recommends structured language support services, including academic English courses, discipline-specific workshops, and faculty training. English for Specific and Academic Purposes (ESP/EAP) specialists play a crucial role in adapting language instruction, improving engagement, comprehension, and teaching strategies. A structured institutional approach to EMI is essential, focusing on faculty training, assessment standards, language support, and pedagogical resources. Continuous evaluation of EMI strategies is necessary. Future research should examine its long-term effects on graduate employability, disciplinary language proficiency, and higher education quality in multilingual settings.
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