La educación del carácter es un modelo educativo orientado a la promoción del desarrollo integral de las personas a través del cultivo de las virtudes. Entre las diversas perspectivas que abordan esta cuestión, destaca la corriente neoaristotélica, que se remonta al pensamiento aristotélico para dilucidar, en conjunción con el conocimiento pedagógico y psicológico actualmente disponible, formas que contribuyan al florecimiento individual y social.
Con el apoyo complementario que Platón provee al marco filosófico aristotélico actual, aparece una vía alternativa a la habituación progresiva que se inicia en la infancia: las experiencias epifánicas, entendidas como momentos de revelación moral o existencial que pueden desempeñar un papel formativo en aquel que las experimenta.
Desde este enfoque, la virtud docente adquiere una relevancia central: su tarea exige prudencia para tomar decisiones adecuadas; su responsabilidad incluye enseñar en qué consiste la virtud, pero también encarnarla para que los estudiantes puedan captarla a través del ejemplo. Esta gran aspiración, sin embargo, conlleva una dificultad: no puede garantizarse que los docentes sean modelos de virtud ni que dispongan de la prudencia necesaria para ejercer su tarea responsablemente.
La práctica de la enseñanza en la que el docente se inserta tiene unas cualidades particulares que pueden contribuir a esta necesidad de virtud que la educación del carácter aspira para el docente y que, a su vez, repercute positivamente en la vida de aquel que enseña. Que la enseñanza pueda ser una elección transformadora para el propio docente hace plausible la idea de que emerjan, en este contexto, experiencias epifánicas.
En este marco, la humildad aparece como una condición previa para la emergencia de estas experiencias. Además, que sea frecuentemente señalada como una virtud característica del buen docente invita a cuestionarse si puede ejercer una función facilitadora en el proceso epifánico.
La escasez de estudios encontrados plantea la necesidad de explorar esta vía alternativa mediante un estudio cualitativo exploratorio con el objetivo de identificar y analizar las características de las epifanías recogidas, así como explorar la relación que puede haber entre la humildad y dichas vivencias. Esto se llevó a cabo mediante una pregunta abierta en la que los participantes describían la vivencia epifánica identificada y seguido de una entrevista semiestructurada para ampliar el contenido y la comprensión de aquellas experiencias que cumplieran con los criterios de inclusión definidos. La muestra final fue de 15 participantes.
Los resultados muestran que la docencia puede ser una elección transformadora para quien la ejerce. A través del encuentro con alumnado inspirador, mediante el cuidado sostenido de algún estudiante conflictivo, o a través de la propia inmersión en la práctica de la enseñanza, los docentes han reflejado cómo sus prioridades, sus modos de actuar y sus actitudes han cambiado. La humildad aparece como una virtud facilitadora tras el detonante epifánico y como un impulso en el proceso aspiracional posterior cuando los participantes reconocen su potencial de aprendizaje, al aceptar su limitación, al manifestar su necesidad de otros, o en su perseverancia por velar por el bien de sus estudiantes.
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