El ejercicio de la traducción jurada, desde sus orígenes, está vinculado a la relación entre los propios traductores jurados y una figura estatal a cargo de su habilitación. Actualmente, esta figura en España es la Oficina de Interpretación de Lenguas, perteneciente al Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.
En esta tesis doctoral abordamos la profesión entendiendo que dicha habilitación supone una autorización para realizar una actividad concreta (la traducción jurada), aunque a priori no vinculada a las labores realizadas por el entramado administrativo y ministerial, razón por la que los traductores jurados trabajan en el seno de entidades comerciales privadas. Por ello, en esta tesis doctoral proponemos un estudio de la situación de la profesión tomando como punto de partida la bipolaridad existente entre su faceta institucionalizada y su faceta comercial.
A tal efecto, acudimos a la paratraducción como marco metodológico en el que encuadrar nuestro análisis al considerar que ofrece un entorno idóneo que nos permitirá abordar las múltiples tareas y perspectivas a que debe acogerse el traductor jurado en el momento de realizar un encargo, entendiendo como tal no solo la solicitud de un servicio, sino también los protocolos traductológicos y oficiales a disposición.
Para el estudio de su faceta como agente institucionalizado y oficializante debemos remontarnos varios siglos atrás. Con este fin, ofrecemos un recorrido histórico a través del cual nos centramos en la evolución y establecimiento de los peritextos y epitextos que contextualizan las actuaciones juradas desde el siglo XIII hasta la época contemporánea, subrayando el papel de la certificación o jura como prueba fedataria de fidelidad y autoría. Además, y subrayando los poderes atribuidos en virtud de la habilitación otorgada, ponemos de relieve el peso de los agentes institucionales que intervienen en el proceso traductor haciendo especial hincapié en el habitus como mecanismo generado por el propio gremio y que regula la profesión en un entorno retroalimentado que, curiosamente, repercute en la propia normativa existente. Por último, realizamos un estudio cuantitativo sobre la situación del mercado laboral y de los estudios de traducción e interpretación en este momento en Galicia, España y Europa.
En cuanto a la faceta comercial, revisamos los epitextos regulatorios que rigen el ejercicio mercantil de la traducción jurada y la inclusión de peritextos específicos del propio traductor jurado que sirven como mecanismo de regulación de los eventuales problemas socioculturales que pueden presentar los encargos. En esta sección subrayamos el papel del cliente como agente iniciador del encargo, pero también como agente de revisión en virtud de la normativa existente. Finalmente, proponemos una crítica sobre las recomendaciones de ejecución en traducción jurada y su comparativa con el ejercicio real de la profesión, en base a la experiencia personal, expuesta en el último capítulo.
Para concluir, ofrecemos un estudio realizado sobre un corpus textual que abarca los últimos diez años en el que se compilan documentos que formaron parte de encargos reales de traducción jurada en la combinación francés-español. Con este estudio esperamos ofrecer una visión realista sobre el estado de la profesión y una reflexión sobre la evolución de la profesión vinculada a la evolución del mercado laboral.
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