Ser miembro de una organización cuando se posee discapacidad intelectual, no es una tarea fácil. Poco a poco se van dando pasos para conseguirlo, pero siempre en entornos que entre sus características se encuentra la solidaridad y la confianza. Sí existen documentos legislativos que lo amparan, pero la puesta en práctica de los mismos, quizá por poca conciencia social, no es tan frecuente. En el Centro Superior de Estudios Universitarios La Salle se está llevando, desde hace 15 años, una experiencia de empleo con apoyo de una persona con discapacidad intelectual. Su trabajo está engranado en el desarrollo diario de este Centro Universitario. La experiencia nos dice y nos hace constatar que, no solamente su tarea es reconocida por estar hecha con escrupulosidad, sino que su inclusión laboral ha contribuido a enriquecer las relaciones humanas de la comunidad universitaria y desde luego la conciencia social.
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