Cuando paseamos por los pasillos del supermercado nos encontramos rodeados de abundancia, de bandejas repletas de alimentos frescos, de frutas y verduras, carnes, islas con paquetes de cereales. Todo está a nuestra disposición y pocas veces somos conscientes del coste de mantener el patrón de consumo al que nos hemos acostumbrado. La realidad es que muchos de los productos que nos encontramos en los supermercados o tiendas terminan en el contenedor y, con ellos, todo el esfuerzo que se ha puesto en producirlos, empaquetarlos, transportarlos y clasificarlos acaba en la basura
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados