Cádiz, España
Este trabajo analiza una serie de prácticas docentes en materia de enseñanza de idiomas según su implicación en la potenciación y el desarrollo de la creatividad lingüística a partir de dos elementos: el número de errores cometidos en expresión oral y los usos de la lengua meta a partir de su distinción entre formal y no formal. Los datos se obtuvieron por medio de la observación de diecinueve sesiones de la asignatura “Inglés” en los tres ciclos de los que se compone Educación Primaria en un colegio privado de Madrid (España).
Los resultados más significativos revelan que los profesores apenas permiten la producción no dirigida de la lengua meta a sabiendas de la escasez de errores cometidos que, además, se registraron mayormente durante usos formales de la lengua meta. No obstante, existen también diferencias entre ciclos, ya que las oportunidades de experimentación idiomática parecen estar supeditadas a criterios docentes pero casi nunca a las necesidades lingüísticas del alumnado. Una de las razones detrás de esta situación apunta a los criterios de evaluación que siempre interpretan los errores como “irregularidades” que deben ser eliminadas, por lo que la libre experimentación idiomática apenas tiene cabida. Esto supone que los aprendientes que cometen un menor número de errores obtendrán las calificaciones más altas, exponiéndolos a un modelo didáctico alejado del concepto de inteligencia emocional en lo referente al diseño de actividades que fomenten la capacidad humana de la creatividad lingüística.
This work analyses a set of foreign language teaching practices in terms of the implications with respect to the strengthening and development of linguistic creativity according to two factors: the number of errors in oral communication and the target language uses, depending on whether those uses are formal or non-formal. The data were obtained through the observation of nineteen English as a Foreign Language sessions in Primary Education in a private school in Madrid (Spain) considering the three stages which it (i.e. Primary Education) is divided into.
The most significant results reveal that teachers hardly allow non-formal language uses (output) in line with the lack of errors, which were mainly registered during formal language uses.
However, there are also differences among stages since the opportunities for language experimentation are based on the teachers´ criteria, but almost never on the learners´ linguistic needs. One of the main reasons behind this situation aims at the evaluation criteria, which always consider errors as “irregularities” to be erased, so that there is little room for free experimentation with the target language. This means that learners who make fewer mistakes will obtain the highest grades, exposing them to a didactic model far from the concept of emotional intelligence in relation to a classroom activity design that foster the human capacity for linguistic creativity.
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