La realización de experiencias de interacción directa con aspectos concretos de la realidad resulta imprescindible cuando se pretende lograr cambios profundos en actitudes y comportamientos, como los que persigue la educación para la sostenibilidad. Para dichos cambios no bastan, sin embargo, algunas experiencias escolares (dentro o fuera del aula) favorecedoras de las adquisiciones conceptuales y procedimentales: se precisa la participación en acciones reales. La Educación para la Sostenibilidad aparece así como una dimensión que a la vez exige y propicia la implicación de los estudiantes en acciones reales como forma particularmente eficaz de �aprender con experiencias�. Este trabajo pretende justificar el valor educativo de estas acciones para la sostenibilidad y presentar una amplia relación de las mismas que han sido concebidas y ensayadas por estudiantes de secundaria y universidad.
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