Las experiencias verbales tempranas no sólo moldean las habilidades lingüísticas de los niños, sino también su estructura cerebral. Las evidencias neurocientíficas destacan el potencial compensatorio de la escuela a través de prácticas como la lectura compartida, el lenguaje narrativo y las interacciones sensibles, que favorecen tanto el desarrollo lingüístico como la organización funcional del cerebro en desarrollo.
Early verbal experiences shape not only children’s language skills but also their brain structure. Neuroscientific evidence highlights the compensatory potential of school through practices such as shared reading, narrative language, and sensitive interactions, which support both linguistic development and the functional organization of the developing brain.
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