México
El texto analiza la relación entre la competitividad empresarial y la productividad, destacando factores clave como la innovación, la tecnología y el acceso al financiamiento, especialmente en las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes). Porter (2021) sostiene que la ventaja competitiva se refuerza a través de la innovación continua y el uso eficiente de recursos, lo que impulsa la productividad. Homburg et al. (2017) añaden que las estrategias centradas en el cliente aumentan la lealtad, satisfacción y competitividad, contribuyendo al crecimiento de la productividad. La tecnología, particularmente la inteligencia artificial y el aprendizaje automático, mejora la eficiencia operativa y la calidad de los productos, transformando la productividad (Zhu & Kraemer, 2020). Estas tecnologías son fundamentales para que las Mipymes se adapten al entorno cambiante del mercado. El acceso al financiamiento externo es otro aspecto clave, ya que permite a las Mipymes invertir en expansión, investigación y tecnología. Sull et al. (2020) señalan que un financiamiento adecuado mejora la competitividad y la sostenibilidad a largo plazo. Finalmente, las Mipymes juegan un papel esencial en la economía global por su contribución a la creación de empleo y al desarrollo económico. En México, la Secretaría de Economía clasifica a las Mipymes según su tamaño y ventas, subrayando su relevancia para el crecimiento económico y la productividad del país (2024), reafirmando su importancia en el impulso del crecimiento económico y la productividad (Tabla 1).
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