Antecedentes y objetivos: tras enfrentarse a situaciones difíciles o potencialmente traumáticas, algunas personas desarrollan problemas psicológicos, como estrés postraumático o depresión. Sin embargo, otras son capaces de volver a la normalidad rápidamente. Estas últimas son denominadas personas “resilientes”. Para saber cómo favorecer que las personas sean capaces de afrontar sus problemas de la mejor manera posible, es importante saber cuáles son los determinantes de la resiliencia. Por ello el objetivo de la primera parte de esta tesis (parte I) es explorar en qué medida la resiliencia depende de factores protectores de personalidad, y en qué medida de las estrategias de afrontamiento que los individuos utilizan.
Por otro lado, a consecuencia de las dificultades que cada uno de nosotros hemos afrontado en el pasado, todos tenemos una percepción de nuestro propio grado de resiliencia (resiliencia subjetiva). Dicha percepción puede utilizarse como variable para predecir la adaptación psicológica que tendrán personas que se enfrentan a situaciones 2 potencialmente traumáticas. Por ello, las partes segunda y tercera de esta tesis (partes II y III) se centran en explorar en qué medida la resiliencia subjetiva, junto con otras variables psicológicas (como estrés o estrategias de afrontamiento), predice consecuencias psicológicas positivas y negativas derivadas de atravesar una situación potencialmente traumática. Estos estudios se han realizado en padres de niños tras el ingreso de su hijo en una unidad de cuidados intensivos pediátricos (UCIP) y en profesionales de UCIP, ya que ambos están expuestos a situaciones difíciles que potencialmente pueden afectar a su salud mental.
Metodología: para estudiar los determinantes de la resiliencia 430 adultos (256 población general, 77 adultos con VIH o cáncer y 97 padres de niños con cáncer o problemas de desarrollo) respondieron cuestionarios de estrategias de afrontamiento, factores de personalidad (protectores y de riesgo) y resiliencia. Dado que hasta el momento no existían instrumentos adecuados para evaluar muchos de estos constructos en adultos y en castellano, se han adaptado y desarrollado varios cuestionarios (adaptación de la Brief Resilience Scale al castellano y desarrollo de la Situated Subjective Resilience Scale for Adults, el Situated Coping Questionnaire for Adults y la Resiliency Scale for Adults). Para validarlos se han realizado análisis correlacionales, de regresión y factoriales confirmatorios. Además, para explorar en qué medida afrontamiento y personalidad predicen resiliencia, se llevaron a cabo análisis correlacionales, de regresión y path analyses con variables latentes.
En segundo lugar, para estudiar los efectos de la resiliencia subjetiva sobre la salud mental en padres de niños críticamente enfermos (parte II) realizamos un estudio longitudinal. Un total de 196 padres respondieron cuestionarios de resiliencia, percepción de severidad de la condición médica de su hijo, emociones y estrés inmediatamente después del alta de su hijo de una unidad de una UCIP. Dado que no existía ninguna 3 escala breve para evaluar el estrés parental producido por los estímulos de la UCIP, se desarrolló y validó la Abbreviated Parental Stress Scale for Pediatric Intensive Care Unit. Tres y seis meses después del alta se evaluaron sus niveles de ansiedad, depresión, estrés postraumático y crecimiento postraumático. Las propiedades psicométricas de la escala de crecimiento postraumático utilizada (Posttraumatic Growth Inventory) no se habían explorado previamente en esta población, por lo que realizamos un estudio adicional con este propósito. Con el objetivo de estudiar cómo resiliencia, percepción de severidad, emociones y estrés predicen ansiedad, depresión, estrés postraumático y crecimiento postraumático realizamos path analyses con variables latentes.
En el caso de los profesionales de UCIP (parte III), realizamos un estudio multicéntrico transversal. Un total de 298 médicos, enfermeros/as y auxiliares de UCIP de nueve hospitales y 189 de otras unidades de pediatría en los mismos centros respondieron cuestionarios de resiliencia, afrontamiento, burnout, estrés postraumático, crecimiento postraumático y satisfacción con la vida. Se realizaron análisis correlacionales, de regresión y path analyses con variables latentes para explorar cómo resiliencia y afrontamiento se relacionan con las consecuencias psicológicas negativas (burnout, estrés postraumático) y positivas (crecimiento postraumático) de trabajar en UCIP. Realizamos el mismo tipo de análisis para explorar cómo dichas consecuencias afectan a la satisfacción con la vida de los profesionales.
Resultados y conclusiones: los estudios incluidos en la parte I muestran, en primer lugar, que los instrumentos de evaluación adaptados o desarrollados tienen adecuadas propiedades psicométricas. En segundo lugar, los resultados muestran que afrontamiento y factores personales predicen más del 60% de la varianza en resiliencia. Los datos –de naturaleza correlacional– apoyan el modelo según el cual la relación entre estrategias de afrontamiento y resiliencia está mediada por los factores de personalidad evaluados. Las 4 personas que utilizan más un estilo de afrontamiento centrado en el problema, y menos un estilo centrado en la emoción fueron aquellas cuyo sentido de dominio y de sentido de relación fueron mayores, y su reactividad emocional menor. Sentido de dominio se relacionó con mayor resiliencia y, por su parte, reactividad emocional y sentido de relación con menor resiliencia. Estos resultados sugieren que las intervenciones para incrementar la resiliencia deberían enfocarse en promover estrategias de afrontamiento centradas en el problema, evitando las centradas en la emoción. Además, debería evitarse que las personas confíen exclusivamente en sus recursos externos (sentido de relación) para hacer frente a sus dificultades.
Los resultados derivados de la parte II muestran, en primer lugar, que durante el ingreso de su hijo los padres muestran niveles elevados de estrés, pero también de emociones positivas. Tres y seis meses después del alta de UCIP, los padres mostraron elevados niveles de estrés postraumático, ansiedad, depresión y crecimiento postraumático. En segundo lugar, nuestros resultados mostraron que alrededor del 50% de la varianza en ansiedad, depresión y estrés postraumático puede predecirse principalmente a partir del nivel parental de resiliencia subjetiva –cuyo efecto es indirecto–, y su nivel de estrés percibido durante el ingreso de su hijo en UCIP. Por otro lado, más del 20% de la varianza en crecimiento postraumático se puede predecir a partir de resiliencia y el grado en que los padres experimentan emociones positivas durante el ingreso. Los padres que manifestaron mayor psicopatología tras el alta, son también los que refirieron mayor crecimiento postraumático, lo que indica que los efectos positivos y negativos de la experiencia traumática tienden a coexistir en la misma persona.
Los resultados derivados de la parte III indican, en primer lugar, que los profesionales muestran niveles elevados de burnout y estrés postraumático, pero también de crecimiento postraumático y satisfacción con la vida. Los profesionales mostraron 5 niveles mayores de patología y crecimiento cuando el fallecimiento de un paciente o conflictos con compañeros habían ocurrido recientemente en la unidad. Las estrategias de afrontamiento centradas en el problema predijeron menor burnout y estrés postraumático, y las centradas en la emoción mayores niveles de estos problemas. Por otro lado, ambos tipos de estrategias de afrontamiento se relacionaron con mayor crecimiento postraumático. Resiliencia no se relacionó directamente ni con patología ni con crecimiento. Al igual que en el caso de los padres, los profesionales con mayor estrés postraumático, también refirieron mayor crecimiento. Los profesionales con menor burnout y estrés postraumático, y con mayor crecimiento postraumático mostraron una mejor satisfacción con su vida.
Las tres partes de la tesis mencionadas arriba se exponen a continuación en trece artículos. En la discusión de los mismos y en la discusión general de la tesis se sugieren futuras líneas de intervención para incrementar la resiliencia y la adaptación a situaciones potencialmente traumáticas, con énfasis en el ámbito de los cuidados intensivos pediátricos. Se espera que esto contribuya a mejorar el estado psicológico de los padres tras esta experiencia, así como de los profesionales que trabajan en estas unidades.
ABSTRACT. Background and objectives: after facing difficult or potentially traumatic situations some people develop psychological disorders, such as traumatic stress or depression. On the contrary, others are able to quickly return to normal. These people are labelled as “resilient”. In order to know how to help people to face their problems in the best possible way, it is important to know which the determinants of resilience are. For that reason, the aim of the first part of this doctoral dissertation (part I) is to explore in which degree resilience depends on protective personality factors and in which degree on the coping strategies that people use.
Furthermore, as a consequence of the difficulties faced in the past, every individual has a degree of subjective resilience, that is, a perception about his/her own degree of resilience. Such perception can be used as a variable to predict future psychological adaptation in people facing potentially traumatic situations. Thus, the second and the third parts of this dissertation (parts II and III) are aimed at exploring in which degree subjective resilience, along with other psychological variables (such as stress or coping strategies), predicts psychological consequences –positive and negative- derived from having experienced a potentially traumatic situation. These studies have been conducted in parents after their child’s discharge from a Pediatric Intensive Care Unit (PICU), and in PICU professionals because both groups are exposed to difficult situations which can potentially impact their mental health.
Methods: to study the determinants of resilience 430 adults (256 general population, 77 adults with HIV or cancer and 97 parents of children with cancer or development problems) completed questionnaires assessing coping strategies, protective and risk personality factors and resilience. As, until now, did not exist adequate measures to assess many of these constructs in adults and in Spanish language, some questionnaires 7 have been adapted and validated (adaptation of the Brief Resilience Scale to Spanish, and development of the Situated Subjective Resilience Scale for Adults, the Situated Coping Questionnaire for Adults and the Resiliency Scale for Adults). With the purpose of validating these tools, correlational, regression and confirmatory factor analyses were conducted. Besides, to explore in which degree coping and personality factors predict resilience, correlational, regression and path analyses with latent variables were carried out.
In the second place, to explore the effects of resilience over mental health in parents of critically ill children (part II) a longitudinal study was conducted. A total of 196 parents completed resilience, perception of severity of their child’s medical condition, emotions and stress questionnaires when their child was discharged from PICU. As there was no brief scale to explore the parental stress produced by the PICU stimuli, the Abbreviated Parental Stress Scale for Pediatric Intensive Care Unit was developed and validated. Three and six months after the child’s discharge, parental levels of anxiety, depression, traumatic stress and posttraumatic growth were evaluated. The psychometric properties of the measure used to assess posttraumatic growth (The Posttraumatic Growth Inventory) had never been explored among this population, so we conducted an additional study to do it. With the purpose of studying how resilience, perceived severity, emotions and stress predicted parental anxiety, depression, posttraumatic stress and posttraumatic growth, path analyses with latent variables were conducted.
In the studies conducted on PICU professionals (part III) we carried out a multicentric cross-sectional study. A total of 298 physicians, nurses and nursing assistants working in PICU and 189 working in other units completed resilience, coping, burnout, traumatic stress, posttraumatic growth and satisfaction with life questionnaires. Correlational, regression and path analyses with latent variables were conducted to 8 explore how resilience and coping are related to the psychological negative (burnout, traumatic stress) and positive (posttraumatic growth) outcomes derived from working in a PICU. The same kind of analyses were used to explore how these consequences affect professionals’ life satisfaction.
Results and conclusions: the studies included in part I show, in the first place, that the assessment tools adapted or developed have adequate psychometric properties. In the second place, the results show that coping and personal protective and risk factors predict more than 60% of the total variance in resilience. Data –correlational in nature– support the model according to which the relation between coping strategies and resilience is mediated by the personality factors assessed. People who use more the problem-focused coping style and less the emotion-focused coping style showed higher scores in sense of mastery and sense of relatedness, and also lower scores in emotional reactivity. Sense of mastery was related to higher resilience, while emotional reactivity and sense of relatedness with lower resilience. These results suggest that interventions aimed at fostering resilience should focus on avoiding the emotion-focused coping style and promoting the problem-focused coping style, preventing that people exclusively rely on their social support to face difficulties.
Results from part II showed, in the first place, that during their child’s admission to PICU parents showed high rates of stress, but also of positive emotions. Three and six months post-discharge, parents showed high rates of posttraumatic stress, anxiety, depression and posttraumatic growth. In the second place, our results showed that around 50% of the variance in anxiety, depression and posttraumatic stress can be predicted mainly from the parental level of subjective resilience –whose effect is indirect– and the extent to which they experience stress during their child’s critical hospitalization. On the other hand, more than 20% of the variance in posttraumatic growth could be predicted 9 from resilience and the degree in which parents experience positive emotions during their child’s admission. Parents who showed higher psychopathology were also those who referred higher growth, which shows that the positive and negative effects of the traumatic experience tend to coexist in the same person.
Results from part III showed, in the first place, that professionals report high levels of burnout and traumatic stress, but also of posttraumatic growth and satisfaction with life. Professionals showed higher distress and growth when the death of a patient or conflicts with work colleagues had occurred recently in the unit where they work. The problem-focused coping style predicted lower burnout and posttraumatic stress levels, while the emotion-focused coping style predicted higher levels of these negative outcomes. Additionally, both types of coping styles were related with higher posttraumatic growth. Resilience was not directly related neither with distress nor growth. As occurred in the case of parents, professionals with higher posttraumatic stress levels showed higher growth. Professionals with lower burnout and posttraumatic growth showed better satisfaction with life.
The above mentioned three parts of this doctoral dissertation will be next exposed in thirteen articles. Future lines of intervention to increase resilience and adaptation to potentially traumatic situations will be proposed in the discussion of such articles and in the general discussion of the thesis, with an emphasis in the field of pediatric intensive care. We expect that this will contribute to improve mental health in parents of children after this experience, and in professionals working in pediatric intensive care.
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