El viverismo vitícola, inexistente antes de la crisis de la filoxera a finales del siglo XIX, se consolidó como un sector estratégico al imponerse la necesidad de injertar la vid europea (Vitis vinifera L.) sobre portainjertos americanos resistentes. Desde entonces, el viverismo constituye el primer eslabón de la cadena vitivinícola, garantizando la calidad, la sanidad y la adaptación de los viñedos a nuevas condiciones. Actualmente, el sector se enfrenta a retos relacionados con el éxito del injerto, la longevidad de los viñedos y la sostenibilidad del sistema de producción. Esta Tesis doctoral industrial, desarrollada en Vitis Navarra SAT en colaboración con la Universidad Pública de Navarra, aborda estos tres retos mediante una investigación aplicada en condiciones reales de vivero y viñedo. El primer reto, mejorar el éxito del injerto, se abordó caracterizando el material vegetal previo al injerto. Se analizaron parámetros anatómicos, fisiológicos y moleculares de madera de 110R procedente de distintos orígenes de producción, y se evaluó el papel de las reservas de carbohidratos en estacas de los portainjertos SO4 y 110 Richter y en púas de las variedades Merlot y Tempranillo, tanto en vivero como en condiciones de hidroponía. Además, se examinó el estado sanitario en seis campos madre (siete variedades y cinco portainjertos), con especial atención a la presencia de virosis secundarias. Los resultados mostraron que un exceso de almidón en la púa redujo el éxito del injerto y el crecimiento en vivero, y que la coinfección viral comprometió la viabilidad del proceso. El segundo reto, recuperar la longevidad de los viñedos, se investigó comparando cinco métodos de injerto (omega, V, hendidura, inglés mecanizado y manual) durante tres años en vivero y siete campañas en viñedo. También se evaluó la alineación vascular en injertos omega, tanto en campo (tres años) como en maceta bajo condiciones de estrés hídrico moderado, y se realizaron análisis histológicos y pruebas de conductividad hidráulica en los diferentes métodos y alineaciones. Los ensayos, realizados con Tempranillo sobre 110 Richter, confirmaron que la alineación correcta es clave para garantizar una unión anatómica e hidráulica funcional, y que el injerto en omega, cuando se ejecuta con precisión, ofrece altas tasas de éxito y plantas con buena calidad fisiológica. El tercer reto, avanzar hacia un viverismo más sostenible, se abordó mediante la evaluación de la productividad en tres sistemas de conducción en campos madre de 140 Ruggeri y 110 Richter. Los resultados indicaron que los sistemas verticales tuvieron un rendimiento inferior en número de estacas comparado con la cabeza de mimbrera, lo que evidencia la necesidad de equilibrar sostenibilidad y productividad.
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