La tesis identifica dos formas principales de victimización por exclusión social percibida entre iguales: manifiesta y sutil, y examina su impacto en el bienestar psicológico, emocional y social de los adolescentes. La exclusión manifiesta incluye acciones de rechazo directo y evidente, mientras que la exclusión sutil se caracteriza por comportamientos indirectos o disfrazados, como el ostracismo, que pueden pasar desapercibidos para el entorno social. Estas experiencias de victimización por exclusión tienen efectos negativos profundos y a menudo persistentes en la autoestima, la identidad personal y el desarrollo emocional de los jóvenes.
El estudio subraya que la adolescencia es una etapa crucial para la formación de la identidad, donde las relaciones interpersonales desempeñan un papel fundamental. Los cambios biológicos, psicológicos y sociales propios de esta etapa incrementan la necesidad de pertenencia y aceptación entre iguales, lo que hace a los adolescentes particularmente vulnerables a las experiencias de exclusión. Esta marginación puede amplificar los riesgos de ansiedad, depresión, bajo rendimiento académico y aislamiento social, con consecuencias que a menudo se extienden hasta la adultez.
La tesis destaca el autoconcepto físico como un factor protector clave frente a la exclusión social entre iguales en la adolescencia, explorando sus cuatro dimensiones principales: habilidad, condición física, atractivo y fuerza. Se encontró que las percepciones positivas en aspectos como la habilidad y el atractivo físico se asocian con menores niveles de exclusión, mientras que déficits en estas áreas incrementan la vulnerabilidad, especialmente en actividades grupales como el deporte. Además, se identificaron diferencias de género, observando que las chicas son más propensas a experimentar formas sutiles de exclusión, mientras que los chicos enfrentan desafíos relacionados con habilidades motoras o fuerza física.
La Escala de Exclusión Social Manifiesta y Sutil (ESMASU) desarrollada en esta tesis representa un avance significativo en la medición de la exclusión social percibida. Este instrumento permite diferenciar entre los tipos de exclusión, capturando tanto las formas explícitas como las sutiles, lo que lo convierte en una herramienta robusta para la investigación y la intervención. La escala ofrece propiedades psicométricas sólidas, validando su capacidad para evaluar de manera precisa y confiable este fenómeno en adolescentes.
La tesis contribuye de manera significativa al campo de la psicología educativa y social, proporcionando un marco teórico y empírico para comprender mejor la exclusión social en adolescentes. Además, plantea la necesidad de diseñar intervenciones educativas que fomenten la inclusión, reduzcan los estigmas asociados a la exclusión y aborden las diferencias de género en este contexto. Estas intervenciones podrían incluir programas de educación emocional, desarrollo de habilidades sociales y actividades que promuevan la empatía y la cooperación entre iguales.
Finalmente, el trabajo abre nuevas líneas de investigación, como la exploración de las respuestas de las víctimas frente a la exclusión social y su relación con otras formas de acoso, como el bullying. Asimismo, plantea interrogantes sobre el papel del entorno educativo y social en la prevención de la exclusión, destacando la importancia de entornos inclusivos y seguros para promover el bienestar de los jóvenes.
En síntesis, esta investigación no solo profundiza en la comprensión de la exclusión social durante la adolescencia, sino que también proporciona herramientas prácticas y teóricas para mitigar su impacto negativo, fomentando sociedades más equitativas e inclusivas.
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