Las hemorragias intraarticulares en los pacientes con hemofilia (PCH) provocan cambios articulares, afectando así al rango de movimiento, fuerza muscular y equilibrio, provocando un aumento del sedentarismo. El ejercicio físico junto al adecuado tratamiento farmacológico se convierte en un factor vital para detener este círculo vicioso. Los protocolos más utilizados en PCH incluyen principalmente ejercicios de fuerza, flexibilidad, movilidad y aeróbicos. El objetivo principal de este estudio es evaluar el efecto de un programa multimodal de ejercicios de equilibrio (estáticos, dinámicos y tareas duales) y de fuerza, en la mejora de la estabilidad en PCH. El objetivo secundario es analizar el efecto sobre la funcionalidad, el riesgo de caídas, la fuerza, la kinesiofobia, la calidad de vida y el dolor, además de evaluar la satisfacción de los pacientes y el deseo de hacer ejercicio.
Se realizó este ensayo clínico, donde 22 PCH se distribuyeron en un grupo experimental (GE=11) y grupo control (GC=11). El GE realizó el protocolo de ejercicios durante 3 meses, 2 veces/sem. El GC continuó con su vida diaria. El equilibrio estático, dinámico y con tarea dual (Wii Balance Board®, NedSVE/IBV), la funcionalidad (Haemophilia Activity List (HAL), Funcional Independent Score of Haemophilia (FISH), Time Up and Go (TUG), Sit To Stand Test (STST) y 2 Minutes Walk Test (2MWT)), el riesgo de caídas (modified Fall Efficacy Scale (mFES), Berg Balance Scale (BBS)), la fuerza (dinamómetro), la kinesiofobia (Tampa Scale of Kinesiophobia), la calidad de vida (A36 Hemophilia-QoL) y el dolor (EVA), fueron medidos al inicio y al final del programa. La satisfacción con el programa y el deseo de hacer ejercicio solo se midieron al GE a su finalización. Los efectos de la intervención se determinaron con un análisis de varianza (ANOVA) de medidas repetidas de dos factores.
Los hallazgos mostraron que el GE presentó mejoras significativas (p<0,05) en las siguientes variables: (a) equilibrio [dinámico: control dirección (d=0,80); tiempo confinamiento (d=0,79); desplazamiento máximo (r=0,86) y valoración (r=0,88). Autopercepción: percepción del equilibrio (d=2,95) y percepción equilibrio en actividades externas (d=2,86)]; (b) funcionalidad [HAL: función piernas (d=0,32); actividades complejas piernas (d=0,30); TUG (d=0,81); STST (r=0,86); 2MWT (d=0,82)], (c) riesgo de caídas [mFES (r=0,81) y BBS (r=0,77)] y (d) fuerza [cuádriceps derecho (d=0,30) /izquierdo (d=0,42); glúteo medio derecho (d=0,83) /izquierdo (d=0,68)]. El programa no fue efectivo en la mejora de la kinesiofobia, la calidad de vida o el dolor. Tampoco hubo cambios tras la intervención en el GC ni entre grupos.
En conclusión, el programa multimodal de ejercicios propuesto mejoró el equilibrio dinámico, la funcionalidad, la fuerza y disminuyó el riesgo de caídas en los PCH. Además, los participantes del GE manifestaron una alta satisfacción con el programa y un aumento en el deseo de hacer ejercicio.
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