Las comunidades pesqueras caribeñas de origen canario no han sido objeto de estudios sociales sistemáticos, de manera que en los últimos tiempos se ha tratado de encauzar la socío-antropología marítima como una disciplina emergente que se encargaría de llenar este vacío.
Cuba canaria no está exenta de esta problemática,a pesar de ser una isla donde el océano se encuentra siempre próximo a todos, el individuo prefiere por algún motivo el refugio de "tierra adentro'', esto se encuentra en lo más profundo de nuestra historia. A este fenómeno se refiere el escritor y etnólogo Miguel Barnet de la siguiente manera: "[ ...] le damos la espalda al mar, fuente de la mayor riqueza del planeta, y miramos solo a la tierra para enajenarnos con una economía dependiente, al cultivo de una planta exógena traída por el Almirante en su cuarto viaje: la caña de azúcar". Por otro lado, en los tiempos modernos se ha creado una crisis en la tradición de la cultura pesquera, muchos se preguntan si existe o no en nuestro país una cultura de mar y resulta un tema complejo de definir, se dice que ya no existen ''pescadores marinos" sino "guajiros montados en botes" y la nueva categoría expresa una mezcla donde las costumbres rutinarias del campesino prevalecen; en el cambio semántico se percibe además un alto grado de alienación y una simbiosis culturológica debido a que la prioridad se ha desplazado hacia las presas, el agua dulce. Sin embargo, nos sorprende el arraigo de las antiguas comunidades pesqueras, de los prácticos de puerto, que aunque ya no lo son, sueñan con la práctica; de los muelles abandonados y las aduanas inexistentes. ¿Por qué a pesar de ello, las personas continúan apegadas al mar, a ese espacio de identidad, a sus tradiciones? Son muchos los que coinciden en que nuestra cultura de mar se encuentra en ese patrimonio intangible que no ha desaparecido y está en el núcleo mismo de la transculturación. Así veremos que los protagonistas de las historias que disfrutaremos en este libro pueden ser lo mismo de origen hispano que africanco. El mar ha sido importante para los canarios asentados en la isla donde trajeron consigo su magia y sus fantasías.
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