Los batanes fueron edificios artesanales con una ubicación cercana a los mercados de demanda urbana. Su presencia en Gran Canaria se registra entre el primer tercio del siglo XVI hasta el último tercio de la siguiente centuria. Surgieron como necesidad y respuesta a un mercado con una creciente demanda de tejidos; los reiterados desabastecimientos generados por las guerras o el corso; y el propio dinamismo comercial regional-internacional.
La desaparición de los batanes se produjo por diversas causas, caso de la entrada masiva de paños del exterior, su progresiva transformación en molinos harineros -capaces de generar más rentas a sus dueños-; o por los cambios generados en el propio seno de la artesanía textil.
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