La suficiencia alimentaria (food security) es la forma de cuantificar el grado de acceso de la población a alimentos nutritivos y seguros en todo momento. Depende de varios factores, entre los que se incluyen la disponibilidad y la asequibilidad de dichos alimentos. Este término debe diferenciarse del de seguridad alimentaria (food safety), entendida como la disciplina, proceso o acción que previene que los alimentos contengan organismos vivos (bacterias, virus, parásitos) o sustancias químicas que pudieran causar un daño a la salud de las personas consumidoras.
El cambio climático consiste en la modificación del clima debido a actividades antropogénicas, que están alterando la composición atmosférica global y los fenómenos atmosféricos. Existen evidencias de que el cambio climático afecta, a través de diferentes vías, al grado de acceso de la población a alimentos nutritivos y seguros a nivel mundial. Los principales riesgos son: la pérdida de biodiversidad en las zonas rurales; la pérdida de ecosistemas marinos y costeros, y de medios de subsistencia; la pérdida de ecosistemas terrestres y de aguas continentales, y de medios de subsistencia y, por último, el deterioro de los sistemas alimentarios.
En relación con la pérdida de biodiversidad en distintos ecosistemas (marinos y terrestres) debida a este fenómeno, se ha observado un cambio en la distribución y fenología tanto de especies de plantas como de animales, produciéndose un desplazamiento hacia latitudes más frías (meridionalización) y hacia altitudes mayores de las diferentes especies. Se prevé que la degradación de la tierra y la pérdida de biodiversidad, reducirán el rendimiento de los cultivos, así como el contenido en nutrientes de los alimentos.
En cuanto a las repercusiones sobre las fuentes de alimentos, está aumentando el riesgo de plagas conocidas, así como de las pérdidas post-cosecha. El incremento en las temperaturas no sólo afecta directamente a los animales, provocando alteraciones metabólicas e inmunitarias, sino que también tiene consecuencias indirectas, dado que está incrementando la población de vectores transmisores de agentes infecciosos.
Por tanto, el cambio climático puede suponer un riesgo sobre el estado nutricional de la población debido a la reducción en la disponibilidad de alimentos, el acceso, la utilización y la estabilidad del sistema alimentario.
Es esencial diseñar formas de adaptación para reducir el impacto neto sobre la suficiencia alimentaria y la nutrición y, de esta manera, aumentar la resiliencia frente al cambio climático. Esto supone un cambio de paradigma hacia una agricultura y unos sistemas alimentarios más resistentes, más productivos y sostenibles, con el objetivo de garantizar la suficiencia alimentaria a nivel mundial ante el cambio climático.
Food security is the way to quantify the degree of access the population has to nutritious and safe food at all times. It depends on several factors, including the availability and affordability of that food. This term should not be confused with food safety, which is understood to be the discipline, process or action that prevents food from containing living organisms (bacteria, viruses and parasites) or chemical substances that could cause harm to the health of consumers.
Climate change is the climate altering due to anthropogenic activities, which are adversely affecting the global make-up of the atmosphere as well as atmospheric phenomena. There is evidence that in a number of ways, climate change affects the degree of access the population has to nutritious and safe food worldwide. The main risks are: the loss of biodiversity in rural areas; the loss of marine and coastal ecosystems, and thus livelihoods; the loss of terrestrial ecosystems and inland waters, and livelihoods and, finally, the deterioration of food systems.
In relation to the loss of biodiversity in different ecosystems (marine and terrestrial) due to this phenomenon, we have seen a change in the distribution and phenology of both plant and animal species. This means that different species are shifting towards colder latitudes (meridionalization) and towards higher altitudes. It is expected that land degradation and loss of biodiversity will reduce crop yields, as well as the nutrient content of food.
In terms of the repercussions on food sources, the risk of known pests, as well as post-harvest losses, is increasing. The increase in temperatures not only directly affects animals, causing metabolic and immune changes, but also has indirect consequences, since the population of vectors that transmit infectious agents is increasing.
Therefore, climate change can pose a risk to the nutritional status of the population due to the reduction in food availability, access to it, use of it and the stability of the food system.
It is essential to design ways of adapting to climate change to reduce the net impact on food security and nutrition and, in this way, increase resilience to global warming. This represents a paradigm shift towards more resilient, more productive and sustainable agriculture and food systems, with the aim of guaranteeing global food security in the face of climate change.
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