Los procesos de revitalización lingüístico-cultural son muy diversos y de región en región van cambiando las problemáticas consideradas y las estrategias para su abordaje. Hay situaciones en las cuales las comunidades de hablantes han logrado tomar el control de los mismos y los conducen con menor o mayor suerte, pero hay otras situaciones en las que dichos procesos se encuentran con barreras casi infranqueables y que exigen un considerable esfuerzo de pertinacia y perseverancia para lograr superarlas.
Uno de los escenarios posibles, es un contexto adverso, en donde el Estado está ausente y la sociedad es indiferente frente al destino de las lenguas amenazadas, circunstancia que se ve agravada cuando se trata de grupos sociales subalternizados, de comunidades campesinas o de pueblos originarios con procesos de reetnización aún muy incipientes, que suelen estar dispersos o aislados geográficamente.
Incluso hay realidades aún más complejas, tal es el caso de la comunidad quichuahablante de Santiago del Estero, cuya población mayoritariamente es criolla, pero habla una lengua indígena y con procesos de reemergencia étnica en diversas zonas del territorio provincial, algunos de ellos reivindicando lenguas desaparecidas de las que nada se sabe o de improbada existencia.
En este trabajo describo acciones de revitalización que se llevan a cabo en la provincia de Santiago del Estero desde la institución universitaria, con una reflexión crítica acerca de ellas, de su implementación y de las nuevas estrategias seguidas en la búsqueda de soluciones propias —más dinámicas— que permitan a los hablantes de las lenguas minorizadas, diseñar y ejecutar acciones destinadas a perforar las barreras de la discriminación lingüística.
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