Valencia, España
Se ha insistido en que las redes sociales democratizan el acceso a la información. Sin embargo, circunstancias como la disponibilidad de Internet, el acceso restringido a este servicio en algunos países, o las diferencias socioeconómicas pueden frenar dicha democratización. Esa inequidad se incrementa con las políticas de censura o control de la social media. Uno de los sectores censurados es el museístico porque los algoritmos son incapaces de reconocer la diferencia entre arte y pornografía explicita. Esta investigación analizó las iniciativas emprendidas por Viena y Amberes. La primera, comandada por la Oficina de Turismo de Viena que aglutinó al Museo Albertina, el Museo Leopoldo, el Museo de Historia Natural de Viena y el Museo de Historia del Arte quienes, frente a la censura de las redes sociales, decidieron abrir un perfil oficial en OnlyFans para llegar a la audiencia con obras de arte que el resto de los social media consideran obscenas. Y la segunda, de la Casa Museo Rubens y la Oficina de Turismo de Flandes frente las censuras aplicadas por Facebook, con las obras de Rubens. A través de entrevistas semiestructuradas con los responsables de estas iniciativas se analizó el impacto que han generado las referidas iniciativas, el interés comunicacional que despertó internacionalmente y su efecto frente a los conglomerados de los social media. Tras el análisis de las estrategias de comunicación de los museos flamencos y vieneses, se concluye que las empresas de social media aún no establecen algoritmos finos que eviten este tipo de censuras.
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