Este artículo revisa el alcance de la primera formación que Agustín de Betancourt recibió en Canarias junto a sus hermanos mayores José y María del Carmen, destacando el valor que tuvo un análisis de la realidad cercana a la familia como vía de conocimiento y experimentación científica. Insiste en el protagonismo de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife como entidad favorable para presentar sus avances e investigaciones, centradas por lo general en el trabajo de la seda y otras industrias menores, que son evocadas por medio de ejemplos que proporciona su actividad cotidiana.
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