La Serena, Chile
El desarrollo de la inteligencia artificial (IA) ha abierto una nueva discusión sobre la capacidad lingüística de esta tecnología y su potencial impacto en todas las dimensiones de la actividad humana (Brynjolfsson y McAfee, 2014). A fin de evaluar similitudes o diferencias entre la capacidad lingüística de la IA y la humana, este trabajo analiza específicamente el comportamiento argumentativo en términos de los puntos de vista que adopta Chat GPT, versión 3.5, frente a una situación controversial expresada en un dilema moral del Cuestionario D.I.T. (Rest, 2013) y se compara con una muestra similar de adultos humanos (Noemi, 2019), sometida a la misma tarea discursiva. La investigación siguió un estudio comparativo de casos múltiples (Flick, 2020) a través de una metodología mixta (Johnson y Onwuegbuzie, 2004), que combinó un enfoque cuantitativo con uno cualitativo. Los resultados muestran que el 100% de la muestra de IH emite un punto de vista (a favor o en contra), mientras que de la muestra producida por el Chat GPT, sólo el 23,4% lo hace. Los resultados animan a pensar que las diferencias encontradas se podrían explicar por la debilidad de la IA de ser sensible al contexto (falta de una competencia pragmática relevante) y la inexistencia de un proceso de autoimplicación para enfrentar tareas de razonamiento moral
The development of artificial intelligence (AI) has opened a new debate about the linguistic capabilities of this technology and its potential impact on all dimensions of human activity (Brynjolfsson and McAfee, 2014). Aspects such as the massive collection of data to train AI models have raised concerns about the privacy and security of information, due to the risk of misuse. In order to assess similarities or differences between AI and human linguistic abilities, this work specifically analyses argumentative behaviour in terms of the viewpoints adopted by Chat GPT, version 3.5, in the face of a controversial situation expressed in a moral dilemma of the D.I.T.’ questionnaire (Rest, 2013) and is compared with a similar sample of human adults (Noemi, 2019) subjected to the same discursive task. The research followed a comparative multiple case study (Flick, 2020) through a mixed methodology (Johnson and Onwuegbuzie, 2004), combining a quantitative approach with a qualitative one. The results show that 100% of the IH sample take a position (for or against), whereas only 23.4% of the GPT chat sample do. The results encourage us to think that the differences found could be explained by the AI’s weakness in context sensitivity (lack of relevant pragmatic competence) and the lack of a self-involvement process to face moral reasoning tasks
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