Fran Coveña Mejías, Cecilia Lagos Paredes
Este artículo presenta una serie de reflexiones en torno a las representaciones, perspectivas y acciones que ha suscitado el juego en su aspecto social y cultural, enfatizando su ejercicio como estrategia educativa. El juego, generalmente, en el contexto escolar latinoamericano, forma parte de una tradición competitiva y colonizadora. Desde esta historicidad, los ejercicios del juego promueven la competitividad, dominación, reproducción y recontextualización de las formas específicas de saber, practicar y culturizar, favoreciendo la desigualdad social, los patrones de despotismo, la inequidad, exclusión y la estructura jerárquica de la sociedad. En atención a lo anterior, se propone la necesidad de una noción educativa sobre el juego que escape de los paradigmas tradicionales, y que, por consecuencia, se sustente en la colaboración, la educación no parametral, la pedagogía y la didáctica no competitiva, de tal manera que se releve hacia una práctica pedagógica lúdica como una herramienta poderosa para trastocar lo condicionado. Este artículo aborda el papel del juego dentro de procesos educativos generales y su valorización como dispositivo que permite repensar los principios del sistema actual en Chile. De aquí el examen crítico social necesarios para los estudios de la política educativa y la pedagogía contemporánea. El juego puede ser un acto político revolucionario que opera como estrategia de resistencia al subvertir los patrones y modelos del sistema socio-cultural propiciando la recuperación del potencial humano desligado del individualismo y la competencia, estimulando así, la asociatividad y la colaboración.
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