Este texto busca a los actores del yo*1 o detrás del yo, y no encuentra ninguno. ¿Una búsqueda infructuosa? No, sino más bien una exploración de las fuerzas que aparentemente impulsan la evolución humana en la dirección de una mayor complejidad y reflexividad, cuyo significado y objetivo desconocemos, pero cuyas formas de expresión y diseños podemos, no obstante, observar, explorar, describir e incluso utilizar. Al hacerlo, reconocemos los presupuestos, limitaciones y sesgos de las distintas formas de observación, que no nos conducen a la solución del enigma, sino a una observación más atenta de las fuerzas de la evolución que actúan a través de nosotros. Queda por ver cómo seremos capaces de hacer frente a las desilusiones que encontremos en nuestra propia práctica vital, qué caminos resultarán ser callejones sin salida que no podrán conducirnos a nuestra meta y qué consecuencias se derivarán de la desaparición gradual del yo sustancialista en el proceso de su desarrollo.
*1 Arnold utiliza la noción Selbst, que equivale al self inglés. [N. trad.]
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