Desde su nacimiento, el medio cinematográfico ha demostrado tener un lenguaje propio que ha cambiado mediante el desarrollo de nuevas técnicas y corrientes artísticas. Está, por eso, en constante evolución, tanto en el ritmo narrativo como en el propio significado de las imágenes. Bajo esta perspectiva, el presente artículo pretende vislumbrar las principales diferencias entre los modos de representación, partiendo de la clásica distinción entre cine narrativo y no narrativo, para subrayar los elementos compartidos por algunos fenómenos audiovisuales que suspenden la narración. Así, se analiza el modelo hermético-metafórico, desarrollado por Sánchez-Biosca para describir el modelo expresionista-caligarista, relacionándolo con el considerado cine de atracciones, término acuñado por Tom Gunning. Teniendo en cuenta que se trata de fenómenos diferentes en forma y contexto, se observan algunas confluencias entre ellos, llegando a la conclusión de que los planos hermético-metafóricos pueden confluir con la atracción en la experiencia estética, donde el shock causado por un nuevo efecto técnico y especial coincide con el que provoca un elemento visual y estilístico, como pueden ser las referencias continuas a la pintura o la muestra de decorados siniestros.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados