El artículo estudia procesos de la osmosis intelectual, creación de la imagen del territorio, en los que las tareas del traslado de referencias culturales de un idioma a otro, recreación en la traducción de las peculiaridades lingüísticas, histórico-culturales con fidelidad e idiomaticidad son primordiales. La autora analiza el poema “Ingresé a la celda en lugar del salvaje animal…” de Brodsky (1980), que tiene más diversidades interpretativas. En esta poesía detrás de los aspectos muy concentrados personales subjetivos, en gran parte autobiográficos, se vislumbra el fondo matizado histórico ruso. Se crea un cuadro muy extenso, lo que significa un paso hacia la épica y dificultades adicionales en el momento de traducir. La autora subraya que el conocimiento de otras culturas facilita relacionarse con ellas de manera tolerante y con el entendimiento mutuo, así que la traducción desempeña un papel importante en el desarrollo y mantenimiento de las relaciones interculturales.
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