La desigualdad económica tiene consecuencias negativas en diferentes niveles. En un nivel individual, puede afectar la percepción social y configurar características específicas que pueden generar un ambiente normativo. Los principales objetivos del presente estudio fueron (a) analizar los efectos de la desigualdad sobre las atribuciones de la conducta de consumo de otras personas y (b) ofrecer evidencias empíricas sobre la forma en que la desigualdad configura hábitos normativos del consumidor centrándose en el consumo de lujo. Este trabajo incluye tres estudios experimentales pre-registrados. En el Estudio 1 (N = 276) y en el Estudio 2 (N = 301) utilizamos un diseño entre participantes con dos condiciones experimentales (desigualdad alta frente a desigualdad baja). En el Estudio 3 invertimos el orden de las variables para identificar si el consumo de lujo desencadenaba expectativas sobre los niveles de desigualdad en un contexto específico. Los resultados mostraron que en los contextos de desigualdad económica altos (frente a bajos), los participantes infirieron más materialismo, búsqueda de estatus, ansiedad por el estatus, y consumo conspicuo en otros. Más aún, el consumo de lujo se convirtió en un predictor de desigualdad económica. Por tanto, la desigualdad económica afecta los procesos de atribución y sirve como una clave para inferir las normas descriptivas de una sociedad.
Economic inequality has negative consequences at different levels. At the individual level, it may affect social perception and configure specific features that may generate a normative climate. The current research’s main goals were (a) to analyse the effects of inequality on the attributions of others’ consumer behaviour and (b) to provide empirical evidence about how inequality configures normative consumer habits focusing on luxury consumption. This work includes three preregistered experimental studies. In Study 1 (N = 276) and Study 2 (N = 301), we used a between-participants design with two experimental conditions (high vs. low inequality). In Study 3, we reversed the order of the variables to identify whether luxury consumption triggered expectations about the levels of inequality in a specific context. Results showed that in high (vs. low) economic inequality settings, participants inferred more materialism, status-seeking, status anxiety and conspicuous consumption in others. Furthermore, luxury consumption became a predictor of economic inequality. Thus, economic inequality affects attribution processes and works as a clue to infer descriptive norms in a society.
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