El análisis de las relaciones, entre China y Rusia, requiere una primera consideración sobre la evolución del ascenso hegemó- nico chino y las potencialidades y vulnerabilidades que afectan a su actual posición como segunda potencia económica mundial.
Desde ese marco general se puede evaluar la relación que China ha desarrollado durante las tres últimas décadas con Rusia.
Ambas son potencias mundiales, pero mientras Pekín ejerce un poder económico global, el Kremlin viene utilizando durante los últimos años su poder militar para restaurar su dominio estraté- gico y garantizar su seguridad nacional.
Ambas potencias reivindican cambios en el orden internacional, que garanticen su ascenso hegemónico a costa de reducir el lide- razgo de Estados Unidos. Sin embargo, sus diferentes estrate- gias, que a corto plazo puede reforzarse mutuamente, a largo plazo entrañan intereses discrepantes y, tal vez, antagónicos.
La guerra desencadenada por la invasión rusa de Ucrania, en la medida en que se trata de una guerra sistémica al involu- crar, directa o indirectamente, a todas las potencias mundiales, provocará cambios en las relaciones internacionales de poder. En la actualidad ya ha provocado un dilema estratégico a las autori- dades chinas, obligadas a mantener su cooperación con Moscú y evitar el régimen general de sanciones que Estados Unidos y sus aliados han impuesto a Rusia
The analysis of the relations between China and Russia requires a first consideration of evolution of Chinese hegemonic rise, their potentialities and vulnerabilities that affect its current position as the second world economic power.
From this general framework, the relationship that China has developed over the last three decades with Russia can be evaluated. Both are world powers, but while Beijing exercises global economic power, the Kremlin has been using its military power in recent years to restore its strategic dominance and gua- rantee its national security.
Both powers demand changes in the international order, which guarantee their hegemonic rise at the cost of reducing the leadership of the United States. However, their different strategies, which in the short term can be mutually reinforcing, in the long term entail discrepant and, perhaps, antagonistic interests.
The war triggered by the Russian invasion of Ukraine, to extent that it is a systemic war involving, directly or indirectly, all world powers, will cause changes in international power relations. At present, it has already caused a strategic dilemma for the Chinese authorities, forced to maintain their cooperation with Moscow and avoid the general regime of sanctions that the United States and its allies have imposed on Russia
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