México
El currículum es el proceso integrado sobre el que se gestiona el quehacer educativo de una unidad académica, por lo que ha tomado especial importancia, hasta conceptualizarse como una “dimensión clave para construir sistemas educativos robustos” (UNESCO, IBE-2018). El rediseño curricular es una actividad determinante en el nuevo contexto educativo que permite “entender los objetivos, el imaginario de sociedad y las aspiraciones que un país quiere lograr” (UNESCO, IBE-2018). En este sentido, la gestión curricular “es la base de un sistema educativo eficaz que garantiza un aprendizaje de calidad para todos los alumnos y la preparación de ciudadanos activos a nivel global y local”. (UNESCO, IBE-2018). En el meso curricular, la Universidad Hispanoamericana, en cumplimiento de su plan estratégico, asumió el reto de preparar la carrera de Ingeniería Industrial mediante el proceso de autoevaluación, bajo el modelo del Sistema Nacional de Acreditación de la Educación Superior Universitaria, SINAES, con miras a la acreditación. El modelo de autoevaluación del SINAES, solicita como criterios de admisibilidad, determinada cantidad de unidades de acreditación para las carreras de ingeniería, atendiendo a las áreas de formación de las mismas; criterios que no se cumplían para esta esta carrera, por lo que se propuso como objetivo rediseñar integralmente la carrera de Ingeniería Industrial, no solamente para cumplir con los criterios mencionados, sino, para trascender elementos de diseño curricular que en el plan de estudios, no se consideraron al momento de aprobación de la carrera, 20 años atrás. La metodología de trabajo incluyó la participación de todos los actores del proceso educativo: docentes, estudiantes, empleadores, graduados y expertos disciplinares, quienes, a través de grupos focales, realimentaron la visión y misión de la carrera, logrando establecer tendencias y necesidades de la sociedad en el área de Ingeniería Industrial. Pese a que se logró la definición de un plan de estudios nuevo, pertinente y congruente y coherente, interna y externamente, la implementación y modificación no podía ser inmediata, puesto que existen restricciones en cuanto a las cohortes y los cambios mayores al 30% de las mallas curriculares, de acuerdo con la legislación de educación superior costarricense. De ese modo, se estableció una estrategia de implementación escalonada del plan de estudios rediseñado que permitiera no solamente alcanzar, en una primera etapa, las unidades de acreditación requeridas para la admisibilidad al proceso de acreditación, sino, también fortalecer el perfil de egreso, con elementos que originalmente no garantizaban la pertinencia de competencias, contenidos y cursos en el plan.
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