Ciudad Real, España
Desde que se declaró la pandemia de COVID-19 en marzo de 2020, los graves cambios y desafíos que ha generado han sido enormes, principalmente en la industria del turismo (Japutra y Situmorang, 2021). Como resultado, la tasa de desempleo en el sector de los hoteles aumentó (Škare et al., 2021) y en el año 2020, más de 13 millones de puestos de trabajo corrían riesgo en Europa (Statista, 2021), y entre 55.000 y 85.000 establecimientos en España se preveía que cerrasen (Michalopoulos, 2020). En estas circunstancias, el bienestar afectivo de los empleados de esta industria se vio mermado (Yang y Ma, 2020). Definido como un estado en el que las experiencias de afectos positivos son muy frecuentes (Daniels, 2000), el bienestar afectivo influye positivamente sobre la respuesta laboral (compromiso organizativo, intención de abandono, Brunetto et al., 2013; rendimiento laboral, Darvishmotevali y Ali, 2020) y por tanto, cualquier estrategia que ayude a preservar este estado entre los empleados es un reto importante, especialmente en los tiempos actuales de COVID-19. Al centrarse en atender las necesidades más prioritarias de sus empleados (Greenleaf, 1977), un líder servidor en puestos directivos puede ser de gran ayuda para promover el bienestar afectivo entre los empleados. Esto es aún más necesario en tiempos turbulentos como los de la pandemia de COVID-19, en los que preservar el bienestar de los empleados es un reto importante. Un mecanismo importante por el que puede darse esta relación puede ser a través de la elevación del crecimiento personal de los empleados, ya que los líderes servidores se caracterizan por potenciar a sus empleados hasta el máximo nivel posible (Greenleaf, 1977). A pesar de lo anterior, dado que la situación podría afectar a los factores que conducen al bienestar afectivo (Yang y Ma, 2020), creemos que la situación laboral del empleado (activo versus en ERTE) podría interactuar aquí. Cuando un empleado está en ERTE, éste se encuentra en una situación de alto estrés, imprevisibilidad y desafío de su "statu quo", por lo que, según postula la teoría de la conservación de recursos (COR), éste puede estar deseoso de recibir recursos que le ayuden a conservar su puesto de trabajo (Hobfoll et al., 2008), y es probable que se centre en la adquisición de los recursos que considera más útiles en esa situación para recuperar el recurso que se ha perdido. En resumen, en este trabajo se plantean las siguientes preguntas de investigación: 1) "¿Es el liderazgo servidor un factor positivo para el bienestar afectivo de los empleados en tiempos turbulentos?, 2) ¿Es el crecimiento personal experimentado lo que explica el impacto positivo del liderazgo servidor en el bienestar afectivo?, y 3) ¿Para qué empleados (en activo versus ERTE) tiene el liderazgo servidor un impacto más directo en su bienestar afectivo? Para responder a estas preguntas, utilizamos un modelo de ecuaciones estructurales (Smart PLS 3.2.8, Ringle et al., 2015) para analizar una muestra de 205 empleados de hoteles en España tras la primera ola de la pandemia de COVID-19. Nuestros resultados revelaron que el liderazgo servidor aumenta el bienestar afectivo de los empleados tanto directamente como a través de elevar su crecimiento personal.
El análisis multigrupo que llevamos a cabo (utilizando Smart PLS 3.2.8, Ringle et al., 2015), junto con el análisis comparativo cualitativo (fs/QCA v. 3.0, Ragin y Davey, 2016), también reveló que, para los empleados activos, tanto tener un líder servidor como experimentar el crecimiento personal eran importantes para experimentar el bienestar afectivo. Sin embargo, para los empleados en ERTE, el crecimiento personal no era importante, sino la experiencia de ser apoyado por un líder que se preocupa por ellos. De este modo, nuestro estudio arroja nueva luz sobre cómo el liderazgo servidor es eficaz en aumentar el bienestar afectivo de los empleados en tiempos de turbulencias como las producidas por la pandemia de COVID-19.
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