Este artículo pretende mostrar como la caracterización de los morteros y pigmentos originales, junto con la investigación documental, sirvieron para definir unas pautas cromáticas y una carta de colores, científicamente contrastada, para el Centro Histórico de Málaga. La investigación ha servido también para mejor comprender la paleta de colores y técnicas de pintura que se establecían en las Ordenanzas de la ciudad de Málaga de 16111 Estas Ordenanzas aun que conocidas y estudiadas en otros trabajos estaban faltas de una traducción y equiparación de términos mozárabes (alazeres, ayofaira, etc) y castellano antiguo (prieto, recocha, etc) a nuestros días. Este artículo quiere ser una nueva interpretación que pueda abrir caminos a otras consideraciones pluridisciplinares.
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