A Coruña, España
La escuela tal como la conocíamos parece que no tiene sentido, ya que son muchas las vías de información a las que nuestros escolares pueden recurrir, con más libertad y cuando lo deseen. En apariencia la labor de bastantes profesores, y para determinadas materias de conocimiento, puede sustituirse por un buen buscador en las redes. A pesar de los espectacularesresultados de la ayuda de programas o navegadores o simples buscadores , el resultado basadoen la simpleza, el complicar muy poco las cosas, y la rapidez, pueden producir que al final nos encontremos en la incertidumbre y la duda de la información que se nos proporciona. La ventaja inmediata, la comodidad, y la posibilidad de manejar el tiempo a capricho satisfacen cualquier mínimo deseo, incluso, aunque, alguna vez, nos podamos plantear dudas, divergencias o falta de solidez en el contenido de lo que «nos dicen las redes». Buscar y usar «bibliografía real» y comparar información no merece la pena, ya nos lo dan hecho. No parece que tenga importancia que «controlen» o decidan qué es lo que debemos saber, opinar o visualizar. Ya tenemos maestros del Big Data que profundizan y miran al conjunto de la población y nos indican mediante logaritmos hacia donde puede ir la sociedad. Sentados en el sofá en nuestras casas podemos «disfrutar» del vacío continuado de tertulias, series o programas de debate, con discusión, a veces «a gritos», hablando todos a la vez, sin respeto a los turnos. La globalización ha producido un fenómeno insospechado. Muchas aulas se parecen cada vez más a ese espectáculo televisivo, de gresca y mala educación. El análisis que aquí presentamos se refiere al conjunto de las experiencias a nivel social que es de desconcierto y disgusto ante el uso de plataformas y dispositivos que, en apariencia, substituyen a la labor directa de la escuela. Asimismo, impulsan y permiten un trabajo que mantiene al colectivo escolar dependiente de las redes sociales, que por otra parte sabemos los peligros que su manejo tiene para los menores y jóvenes de ese rango de edad. En nuestro análisis tenemos en cuenta que, en poco menos de un año, se ha ido implantando la alternativa del teletrabajo. En este ámbito los escolares y sus familias, y la mayoría de los profesionales del sector educativo, están asistiendo a un nuevo modo de trabajo, y de alguna forma como en otros sectores profesionales es necesario adaptarse a este nuevo planteamiento.
Conviene tener en cuenta que estamos en el ahora. Por ello nuestro lenguaje parece más de «devaneo» instantáneo que de reflexión profunda. Cuando pase el tiempo habrá que meditar con mayor profundidad. Esta nueva forma de «hacer educación» debe consolidarse o renovarse, pero en este momento no tenemos distancia. No tratamos de ser pretenciosas y sin duda este trabajo no es un ensayo filosófico, aún no ha dado tiempo. Es un «ver para aprender», es un recoger lo que se presenta delante de nosotras. Es como el fluir del agua que se escapa de la fuente: una rápida transformación en lo educativo, que se observa a través de la escuela y de la familia. No pretendemos, por el momento, llegar a mucho más. Sólo vemos y «escarbamos» en lo que aparece y está presente, con la fragilidad que este hecho supone. De aquí que nuestro trabajo sea una revisión descriptiva, es decir la puesta al día sobre conceptos destacados que se balancean y aparecen con desequilibrio en el ámbito educativo y, por ello su interés es interdisciplinario.
The school as we knew it seems to make no sense, since there are many channels of informa-tion to which our students can resort, with more freedom and when they wish. Apparently, the work of many teachers, and for certain knowledge subjects, can be replaced by a good search engine on the networks. Despite the spectacular results of the help of programs or browsers or simple search engines, the result based on simplicity, complicating things very little, and speed, can produce that in the end we find ourselves in the uncertainty and doubt of the information provided to us. The immediate advantage, the comfort, and the possibility of managing time on a whim satisfy any minimum desire, even though, from time to time, we may raise doubts, divergences or lack of solidity in the content of what «the networks tell us». Searching and using «real bibliography» and comparing information is not worth it, they already give us it. How im-portant is it that they «control» or decide what it is that we should know, comment or visualize. We already have «Big Data» masters who delve into and look at the population as a whole and indicate to us through logarithms where society can go. Sitting on the sofa in our homes we can «enjoy» the continuous void of gatherings, series or debate programs, with discussion, someti-mes shouting, all talking at the same time, without respect for turns. Globalization has produced an unsuspected phenomenon, many classrooms increasingly resemble that television show, of brawling and rudeness. The analysis that we present here refers to the set of experiences at a social level that is of confusion and disgust at the use of platforms and devices that, apparently, substitute the direct work of the school. Likewise, they promote and allow a work that keeps the school group dependent on social networks, which on the other hand we know the dangers that its handling has for minors and young people of that age range. In our analysis, we take into account that, in just under a year, the alternative of teleworking has been implemented. In this area, schoolchildren and their families, and the majority of professionals in the education sector, are witnessing a new way of working, and somehow, as in other professional sectors, it is necessary to adapt this new approach.It should be noted that we are in the «now», in the present moment. Therefore, our language seems simple, for from a deep reflection. This new way of doing education must be consolida-ted or renewed, but at this moment we need distance. This work is not a philosophical essay. We try to «see to learn», it is to collect what it presented. We will only see and «dig» in what appear, with the «fragility» that implies. Our work is only a descriptive review.
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