El artículo narra la historia, centrada en sus directores, del Museo del Ejército desde su fundación en 1803 hasta el comienzo de la II República. Es un período didáctico y preponderantemente artillero. El siglo XIX es un siglo agitado, y lo es especialmente para los artilleros, que durante su transcurso viven cuatro disoluciones del Cuerpo. Pero su labor es tremendamente positiva: a pesar de las guerras -en las que participan- y de las otras vicisitudes, crean con su dedicación y esfuerzo elMuseo que ahora admiramos, dándonos un claro ejemplo a seguir. (A.)
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