La alternancia escuela-trabajo es una metodología didáctica innovadora que realiza una conexión entre la formación en el aula y la experiencia práctica y se configura en itinerarios estructurados para cada tipo de escuela secundaria, en Italia. La colaboración entre la escuela secundaria y el mundo del trabajo se ha desarrollado con el fortalecimiento de la oferta educativa en alternancia entre la escuela y el trabajo a través de la Reforma del sistema nacional de educación y capacitación llamado “La Buona Scuola” (Ley 107, 2015). Actualmente, estos itinerarios han sido renombrados como “itinerarios para competencias transversales y orientación” (PCTO), haciendo cambios significativos, no solo de las horas mínimas obbligatorie (de 400 a 210 horas para institutos profesionales y para 150 horas para técnicos y 200 a 90 horas para otro tipo de escuola secondaria) pero también una reducción drástica de los recursos financieros (Ley 145, 2018, pp. 135-136). En un nivel estrictamente pedagógico, los PCTO “se basan en un paradigma centrado en el aprendizaje situado y en la participación activa del sujeto en la capacitación” (Nicoli y Salatin, 2018, p. 10) creando nuevas oportunidades de aprendizaje en diferentes contextos, abriéndose a la realidad, al territorio, a la cooperación entre las partes interesadas (estudiantes y estructuras de acogida), a los estímulos y necesidades provenientes de la sociedad y del mundo laboral, determinando así una flexibilidad educativa que se espera para facilitar la inclusión social y profesional. En esta perspectiva, “el uso del término escuela-trabajo, puede traer consigo el legado de las excelentes experiencias llevadas a cabo por institutos profesionales con sus objetivos y herramientas, pero este legado puede ser una carga demasiado pesada para quienes necesitan un nueva orientación en estos tiempos de no trabajo, de economía compartida, de renacimiento de áreas de gratuidad y apelaciones a la ociosidad creativa” (De Masi, 2015, pp.468-469). Por lo tanto “cuando la escuela se asoma, debe ser capaz de ver no solo lugares de trabajo existentes que son rígidos en su carácter absoluto, pero también deben ser capaces de imaginar acciones sociales para lugares de generar”(Pazzi, 2018, p.21).
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