Es importante que los estudiantes, no solo conozcan el contenido de la disciplina cuando se gradúan, sino que sean capaces de aplicar este conocimiento en las situaciones profesionales que lo requieran. Por ello, durante su formación, será preciso proponer tareas de evaluación auténticas que permitan aplicar de una forma significativa los conocimientos y habilidades aprendidas en situaciones reales, y que ese proceso esté acompañado por una evaluación formativa y formadora. Se muestra aquí una experiencia en la formación específica del profesorado de Educación física que plantea una actividad de evaluación auténtica, regulada y autorregulada a través de la heteroevaluación, la evaluación entre iguales y la autoevaluación. El objetivo es conocer si la tarea y el proceso seguido permitirá al alumnado resolver con éxito las situaciones que se le presenten durante las prácticas del máster. Pese a que la experiencia aún no está finalizada se vislumbran algunas conclusiones.
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