Zaragoza, España
We Have Always Lived in the Castle (1962) es una novela gótica contemporánea en la que las mujeres son a la vez víctimas y villanas, invirtiendo así la representación tradicional de las mujeres en la ficción Gótica clásica. La supuestamente inocente y desinteresada Constance y la joven Mary Kate, viven aisladas y totalmente dedicadas a los quehaceres del hogar. Debido a la repetitiva presencia de la comida en la novela y llevado por su ubicuidad, el propósito de este artículo es debatir sus significados simbólicos desde una perspectiva cultural y cómo la relación de los personajes con la comida marca su clase social, posición de poder, ansiedades, miedos y deseos dentro y fuera de la familia.
We Have Always Lived in the Castle (1962) is a contemporary Gothic Novel in which women appear as both villains and victims, subverting the traditional characterization of women in classic Gothic Fiction. The apparently innocent and selfless Constance and the young Mary Kate live isolated and absolutely dedicated to housewifery. Due to the recurrent presence of food in the novel and drawn by the significance of its omnipresence, the purpose of this article is to discuss the symbolic meaning of food based on a cultural approach and how the characters’ relationship with food marks their social class, power position, anxieties, fears and desires within and outside the family.
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