Modelos, operadores, directores de fotografía, locutores... Todos ellos integran el grueso de infantería de las productoras. Son profesionales complementarios, destinados a trabajar en el mismo bando. Y condenados a mantener una relación laboral algo más que confusa. El sistema de cotización a la Seguridad Social vigente para estos colectivos impide a las productoras una clara previsión de sus gastos en personal contratado. Una situación calificada de absurda por los afectados, que topan de continuo contra el muro de una normativa que cierra vías a la solución. Ante la imposibilidad de presupuestar unos fondos millonarios con destino a las arcas de la Seguridad Social y con la amenaza de sanción sobre sus cabezas, la mayoría de productoras han optado por incumplir el Real Decreto 2621/19886, de 24 de diciembre, piedra angular de este conflicto.
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