Ayuda
Ir al contenido

Dialnet


La OTAN y la Unión Europea, ¿por fin una cooperación eficaz?

  • Autores: Enrique Mora Benavente
  • Localización: Cuadernos de estrategia, ISSN 1697-6924, Nº. 191, 2017 (Ejemplar dedicado a: OTAN: presente y futuro), págs. 123-158
  • Idioma: español
  • Enlaces
  • Resumen
    • español

      La OTAN y la Unión Europea han tenido una relación difícil, en ocasiones conflictiva, desde que la segunda empezó a dotarse de una política de seguridad y defensa.

      En 1998, la declaración de Saint Malo, acordada entre Francia y el Reino Unido, postuló: «La Unión debe disponer de una capacidad autónoma de acción, apoyada por fuerzas militares creíbles». La respuesta norteamericana fue inmediata: prevalencia del modelo «OTAN primero» –la Alianza decide antes si va o no a implicarse– y cualquier construcción europea debe hacerse en el marco de la «Iniciativa Europea de Defensa» de la OTAN. Poner esas condiciones a una Unión Europea en pleno ascenso como proyecto político era una invitación al conflicto. Durará tres lustros.

      Podemos distinguir cuatro etapas en las relaciones. La última de ellas, iniciada por el radical cambio de escenario estratégico, parece estar sentando las bases, finalmente, de un entendimiento. Se han adoptado así un conjunto de decisiones que apuntan el camino correcto: cooperación en campos concretos, de utilidad práctica, que se traduce en beneficios inmediatos para las dos organizaciones y que son acumulativos.

      Este nuevo espíritu fructificará solo si se cumplen dos condiciones:

      –– los Estados Unidos incorporan a su política exterior, como un activo, una política de seguridad y defensa europea, sólida y capaz de cumplir el nivel de ambición definido;

      –– un número suficiente de miembros de la Unión llegan al convencimiento de que, así, su seguridad aumentará. El conflicto en Siria estuvo a punto de hacer saltar a la UE. Ni Estados Unidos ni la OTAN actuarán para prevenir algo así. Solo una PCSD extraordinariamente robusta podrá hacerlo.

      Y solo con esa política a disposición de la Unión podrá haber una relación sana y fluida con la Alianza Atlántica.

    • English

      NATO and the European Union have had a difficult relationship, even conflictual sometimes, since the second began building a security and defence policy.

      1998 Saint Malo Declaration, signed by France and the UK, said «the Union must have the capacity for autonomous action, backed up by credible military forces».

      That met a quick American response, based on the «NATO first» model – the Alliance has the right to decide first whether it wishes to be involved or not in a conflict – as well as the condition that any European effort has to be part of the «European Defence Initiative» within NATO. Those conditions were perceived by a rising EU as an invitation for conflict. It will last 15 years.

      Four periods can be distinguished in the relationship. The last one, initiated by a radical change in the geostrategic environment, seems to be finally laying the ground for a lasting understanding. A set of decisions has been adopted that point to the right direction: cooperation in well defined, practical fields, with quick benefits for both organisations and useful to feed new cooperation.

      The new spirit will only yield results if:

      –– The US adds to its foreign policy, as an asset, a European security and defence policy able to meet its predefined level of ambition;

      –– Enough EU Member States feel more secure because of that policy. The Syrian conflict put the EU in existential danger. Neither the US nor NATO will act to prevent that from happening. Only a robust CDSP will. Only by having such a policy will the EU be able to have a healthy, sound relationship with NATO.


Fundación Dialnet

Dialnet Plus

  • Más información sobre Dialnet Plus

Opciones de compartir

Opciones de entorno