La configuración de la prueba pericial en la LEC como un auténtico medio de prueba, y o como un mecanismo auxiliar del juez, provoca infinidad de problemas prácticos que, en el día a día, cada tribunal intenta resolver de la mejor forma posible. Sin duda alguna, estamos ante una de las peores regulaciones que ha introducido la LEC, por lo que requiere de una amplia y profunda modificación. Pero hasta que no llegue debemos seguir denunciando sus principales problemas y formular respuestas que ayuden a las partes y al juez a solucionarlos. Los problemas que plantea la regulación de la prueba pericial son incontables. El simple contacto con la práctica diaria de los juzgados nos aboca a decenas de preguntas que se exponen al inicio de este trabajo, si bien, por motivos de espacio, aquí me limitaré a formular y resolver tres de estos problemas.
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