Existen evidencias de que la aplicación de programas de educación emocional incide en la mejora de la inteligencia emocional. Sin embargo, en Educación Infantil se ha descuidado los programas destinados a la primera infancia y en su práctica apenas se cuenta con las familias. En este contexto, se ha diseñado un programa integral breve de educación emocional para menores de tres años, de creación propia, con el objetivo de evaluar su eficacia, especialmente las habilidades de percibir, valorar y expresar las emociones básicas; así como analizar si la participación de madres y educadoras del centro escolar ha contribuido a su mejora. Se utilizó para su estudio un diseño cuasiexperimental con una muestra de 43 alumnos (edad media 34,51 meses) de primer ciclo de EI de la provincia de Alicante (España), asignados a dos grupos experimental (55,81%) y control (44,18%). Los fundamentos conceptuales del programa se apoyaron en el modelo propuesto por Bisquerra y Pérez (2007), basado en el aprendizaje de cinco dimensiones de la competencia emocional, desde una concepción globalizada: conciencia, regulación, autonomía (autoconcepto-autoestima), habilidades socio-emocionales y habilidades para la vida y el bienestar. El instrumento utilizado para la evaluación del programa fue el cuestionario Percexpval (Mestre, Guil, Martínez–Cabañas, Larrán y González, 2011), versión adaptada para alumnado menor de tres años. Los datos de la repercusión del programa en adultos se obtuvieron mediante la escala TMMS-24 (Mestre y Fernández, 2007). Los resultados, mediante el análisis de varianza split-splot univariado, muestran la eficacia del programa a corto plazo, así como la mejora en habilidades emocionales, especialmente en madres, y confirman la necesidad de coordinarse escuela y familia en su aplicación, desde edades tempranas, para prevenir posibles factores de riesgo y promover la salud emocional en la primera infancia.
There is evidence that the application of emotional education programs impact on improving emotional intelligence. However, in early childhood education has been neglected programs for early childhood and in practice hardly have families. In this context, we have designed a comprehensive brief emotional education program for children under three years of their own creation, in order to assess their effectiveness, especially the abilities to perceive, assess and express basic emotions; and to analyze whether the participation of mothers and educators of the school has contributed to its improvement. It was used to study a quasi-experimental design with a sample of 43 students (average age 34.51 months) the first cycle of EI in the province of Alicante (Spain), assigned to two experimental groups (55.81%) and control (44.18%). The conceptual foundations of the program relied on the proposed Bisquerra and Perez (2007) model based on learning five dimensions of emotional competence, from a global conception: awareness, regulation, autonomy (self-concept-esteem), skills socio- emotional and life skills and wellness. The instrument used for the evaluation of the program was the questionnaire Percexpval (Mestre, Guil, Martínez-Cabañas, Larrán and Gonzalez, 2011), adapted for students less than three years version. Data from the program’s impact in adults were obtained by TMMS-24 (Mestre and Fernandez, 2007) scale. The findings, by analysis of variance univariate split-splot show the effectiveness of the program in the short term as well as improved emotional skills, especially mothers, and confirm the need to coordinate school and family in your application, from an early age to prevent possible risk factors and promote emotional health in early childhood.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados