En primer lugar se pone de manifiesto como cambia la vida tras la jubilación y la necesidad de que los mayores sigan llevando una vida activa para sentirse útiles, paliar de esa forma la soledad y retrasar lo más posible la dependencia, así como participar socialmente y poner al alcance de los más jóvenes sus conocimientos y experiencia. Participar de esta manera en la vida comunitaria es un aliciente, y asumir responsabilidades, aumentará la imagen positiva de los mayores. Después de la introducción, se expone, que encontrar los estudios universitarios para mayores es un gran aliciente para las personas que quieren seguir activos y aumentar sus conocimientos. Iniciarse en ellos suele ser una experiencia muy gratificante. Seguir unos años, es algo que engancha. En el apartado sobre el asociacionismo como sistema de lucha, se explica cómo desde las asociaciones hay que defender los derechos de los ciudadanos mayores, entre los que se encuentra el derecho a seguir aprendiendo a lo largo de la vida. Exponiendo seguidamente que podemos y debemos cambiar muchas cosas en esta sociedad en la que vivimos, con unas asociaciones fuertes, dinámicas y comprometidas sobre todo en el plano social. A continuación, se detallan algunos de los resultados conseguidos con la participación activa de los alumnos mayores y de sus asociaciones de los Programas Universitarios para Mayores.
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