Yves Congar buscó con pasión la verdad que salva y que está depositada en la Iglesia para ser proclamada hasta los confines del mundo. Profundizando en el ser y en la misión de la Iglesia llega a la reflexión sobre el Espíritu Santo. Trabaja por elaborar una pneumatología plena e integral que contemple no sólo la reflexión sobre la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, sino también su acción en la Iglesia y en toda la economía. En la vasta obra del padre Congar el tema musical que se repite, el leiv motiv que va haciéndose más intenso con el tiempo, es la reflexión sobre la Persona y la acción del Espíritu como Don, Don de la consumación. La conclusión más importante y la que puede resumir todos sus estudios sobre el Espíritu Santo es la siguiente: Ni cristología sin pneumatología, ni pneumatología sin cristología. La Palabra y el Soplo operan conjuntamente en la historia salvífica. El rol propio del Santo Espíritu consiste principalmente en actualizar dinámicamente, y en interiorizar en las personas, a través del tiempo y el espacio, lo que Cristo ha hecho una vez por todas.
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