En el año 1958 el arquitecto José de Yarza García (1907-1995) construye en Zaragoza un grupo residencial de bloques exentos inmersos en un jardín arbolado. La dimensión de los bloques es de baja + cuatro alturas y dos viviendas por planta, con una crujía de 9 metros de fondo.
La tipología planteada resuelve, en apenas 52 metros cuadrados, una magnífica vivienda con doble orientación, estar-comedor, dos dormitorios, un baño completo y una cocina con terraza-tendedero.
La construcción de los bloques es tremendamente austera, siendo realizada con muros de carga de ladrillo perforado visto sobre los que reposan losas aligeradas de hormigón armado. La estructura de los bloques se manifiesta en su materialización exterior, permitiendo una clara lectura de los elementos portantes y arquitectónicos que constituyen el edificio.
El conjunto cuenta con diez bloques idénticos, que se disponen en la parcela de diferentes maneras de modo que responden a las distintas solicitaciones del lugar, fundamentalmente una acequia de carácter orgánico al este y un vial de nueva construcción al oeste, así como a las condiciones de soleamiento y ventilación.
De igual modo inserta, entre cinco de los bloques, una serie de piezas dotacionales de menor tamaño que alojan elementos comunes del conjunto, como economato, escuela...etc.
El conjunto participa, por lo tanto, de muchas de las premisas modernas referidas a la vivienda mínima y a la Ciudad Jardín, si bien la propia escala de la parcela y del proyecto consiguen, incluso a día de hoy, que el conjunto no sufra muchas de las contrapartidas que el urbanismo moderno de gran escala ha presentado históricamente.
La técnica constructiva, austera y sencilla debido al destino final de las viviendas, es manejada con un profundo compromiso moderno por la honestidad y claridad de la forma, que es capaz de narrar la propia naturaleza estructural del proyecto.
El conjunto mantiene una gran vigencia en la actualidad, como pone de manifiesto su magnífico estado de conservación, y el entusiasmo con el que los antiguos vecinos y los nuevos inquilinos habitan el lugar.
La comunicación pretende presentar el proyecto, además de establecer los vínculos que presenta con las tipologías residenciales centro europeas del período de entreguerras. El propio José de Yarza García realiza una estancia académica y profesional de dos años en la Escuela de Arquitectura de Charlottenburg-Berlín en el año 1933, donde aprende de primera mano muchos de los nuevos planteamientos modernos sobre el urbanismo y lo residencial.
Palabras clave:
Micro-urbanismo, Vivienda Mínima, Ciudad-Jardín, Charlottenburg-Berlín.
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