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En 1454 el cortesano y poeta castellano Fernando de la Torre dirigió una carta al nuevo monarca, Enrique IV de Castilla, sobre algunas cuestiones económicas del reino. La carta fue provocada por una conversación entre don Fernando y un caballero de la corte de Carlos VII de Francia, en la que el cortesano francés cuestionó la riqueza amasada por el recién fallecido Condestable don Álvaro de Luna, que superab la del monarca de Francia. En su carta Fernando de la Torr escribe la respuesta ofrecida ante Carlos VII en la que defiende la preeminencia de Castilla sobre Francia. Defiende tres aspectos del reino castellano: la prosperidad bien merecida de la alta aristocracia; la defensa militar prestada al monarca por todos los nobles; y la fertilidad y los recursos naturales de la tierra. Don Fernando provecha la ocasión para amonestar a Enrique IV, diciéndole que este estado excelente de las cosas no puede sostenerse sin el buen gobierno de Castilla, que requiere que el monarca se rodee de buenos consejeros, una referencia evidente al desastre de Luna y al favorito de Enrique, don Juan Pacheco, no menos ambicioso que el condestable. Fernando de la Torre se refiere varias veces a la audacia y locura de esta carta, que por lo visto leyó delante de la corte; la fama de esta misiva es evidente por el hecho de que el Marqués de Santillana y otros cortesanos le pidieran una copia a don Fernando
In 1454 the courtier and poet Fernando de la Torre wrote a letter to the new King, Enrique IV of Castile, concerning some economic issues in the kingdom.The letter was provoked by a conversation between don Fernando and a gentleman of the court of Charles VII of France, in which the French courtier questioned the fortune amassed by the recently deceased condestable don Álvaro de Luna, which was greater than that of the French monarch. In his letter, Fernando de la Torre relates the answer he gave before Charles VII, in which he defends the preeminence of Castilla over France. He defends three aspects of the Castilian kingdom: the well-earned prosperity of the high aristocracy, the military defense of the monarch lent by all the nobility, and the fertility and natural resources of the land. Don Fernando takes advantage of theoccasion to warn Enrique IV that this excellent state of affairs cannot be sustained without good governance in Castile, which requires that the monarch surround himself with good advisors, an obvious reference to the disaster of Luna and to Enrique’s favorite, don Juan Pacheco, who was no less ambitious than the Condestable. Fernando de la Torre refers several times to the audacity and madness of this letter, which he apparently read aloud before the court; the fame of this missive is evident in the fact that the Marqués de Santillana and other courtiers asked don Fernando for a copy
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