Nadie pone en duda que en un jingle acertado puede salvar a una campaña de caer en el foso del olvido. Al sonido también se le atribuye un poder de evocación que raramente alcanza la imagen. A pesar de ello, muchos creativos españoles parecen seguir mimando mucho más al sentido de la vista que al del oído. No es de extrañar así que el sonido, último eslabón en la cadena de producción publicitaria, se vea obligado frecuentemente a capear con plazos y presupuestos más bien escasos.
Sin embargo, según el punto de vista de numerosos profesionales del sector, esta situación podría estar comenzando a resquebrajarse. De acuerdo con los más optimistas, el sonido se acerca a una relación de paridad con la imagen, algo largamente reivindicado por este colectivo.
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