La propulsión es uno de los componentes críticos en el desarrollo de los sistemas a gran velocidad sin contacto con la vía. En 1975 el Ministerio de Transportes puso en marcha un proyecto para la investigación y el desarrollo del motor lineal de inducción.
Para desarrollar este programa, el Instituto de Investigaciones del Transporte (IRT) procedió a una evaluación experimental sobre los prototipos en modelo reducido propuestos por tres firmas industriales: un motor axial con carril en forma de U y dos motores planos, uno con inducido en acero y otro con inducido mixto (aluminio y acero).
Los resultados obtenidos han evidenciado una clara mejora de prestaciones con relación a los motores lineales existentes: el rendimiento máximo alcanzó el 0,75 en las tres configuraciones, el factor de potencia seguía siendo débil para los dos motores planos, mientras que para el motor en U, que se muestra como el más prometedor, alcanzaba valores más elevados.
Estas prestaciones son tanto más notables cuanto que han tenido lugar con alimentación monofásica a 50 Hz, lo que permite considerar la utilización de este motor en vehículos de transporte en condiciones económicas. Como han sido obtenidas con un estator ligero y muy compacto, con una fuerte densidad de corriente en los enrollamientos, se ha decidido estudiar experimentalmente, en verdadera magnitud, los dispositivos de refrigeración del motor.
La IRT ha efectuado ensayos de validación técnica sobre la gran rueda de 12 m de diámetro de Merlín-Gerín, en Grenoble. Los resultados han evidenciado la buena tecnología de refrigeración adoptada y han confirmado las prestaciones que se habían obtenido a escala reducida.
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