La decisión sobre el desarrollo y aplicación de nuevas técnicas de transporte a larga distancia es de dimensión europea. Al lado de los criterios de tráfico, técnicos y económicos, las consideraciones políticas tienen extraordinaria importancia: las características técnicas de un tren sustentado magnéticamente ofrecen sus principales ventajas en el transporte de pasajeros a lo largo de los grandes corredores internacionales; pero sin una amplia coordinación internacional, las susceptibilidades nacionales serán un obstáculo insoluble al proyecto de una red europea de alta velocidad.
Cuanto más se aproxima el tren de sustentación magnética a su posible aplicación, más evidentes son las desventajas que se originarían de una falta de coordinación internacional, tanto por los problemas de incompatibilidad que se presentarían en el tráfico entre los distintos países, como por lo que supondría en cuanto a la pérdida de competitividad europea en los mercados mundiales.
Pero la posible implantación de una red europea no convencional se enfrenta a grandes dificultades. De acuerdo a las prioridades de la mayor parte de las naciones miembros, los esfuerzos políticos de las organizaciones de tráfico europeo (CE, CEMT, UIC, CEMAT, …) concentran su atención de manera exclusiva sobre la técnica convencional del sistema rueda-carril. Las condiciones formales para una discusión internacional sobre la aplicación de un tren a suspensión magnética en Europa están simplemente en sus comienzos. Una coordinación europea supone el conocimiento detallado sobre las diferentes técnicas nacionales y sus proyectos de tráfico. Pero sobre todo parece indicar que se avanza en este sentido.
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