En 1720, por encargo de un cacique indígena, un pintor todavía anónimo entrega un cuadro –del que existen dos versiones– en el que reúne en una misma imagen a la Pachamama (divinidad de la tierra en el mundo andino) y a la virgen María (madre de Jesús en el mundo católico). En 1904 se institucionaliza la “Gran Tradicional Auténtica Diablada Oruro” –que representa simultáneamente la rebelión y la sumisión de la religiosidad andina ante la religiosidad cristiana– cuyos orígenes indígenas pueden rastrearse hasta las danzas Uru del siglo I d.c. y cuya influencia cristiana se remonta al Ball de diables catalán del siglo XII. Ambas expresiones “artísticas” reúnen en un mismo objeto epistemológico y teológico la presencia de dos divinidades –una indígena y una cristiana– cuya equivalencia religiosa persiste hasta el día de hoy. La reflexión sobre esta tensión desde las perspectivas de la colonialidad y la globalización dará lugar a este ensa- yo.
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