En la relación ideal entre enseñante y enseñado se produce un intercambio emocional entre el deseo de aprender y el deseo de enseñar. Un cara a cara donde lo que está en juego es la transmisión del saber.También del saber estar, con los alumnos. El docente es aquel que entra en la escena del aula y se expone a la mirada del otro. Sea o no consciente, utiliza un lenguaje corporal cuyos mensajes son los primeros que el alumno recibe. Por ello, la formación inicial del profesorado debe enseñar al docente a utilizar su cuerpo y su voz que son sus primeras herramientas de trabajo. Sin embargo las técnicas corporales y vocales que deberían enseñarse no pueden basarse en unas recomendaciones o en un saber normativo listo para ser aplicado. Cada enseñante debe hacer una apropiación subjetiva y personal de estas técnicas para hacer frente a lo imprevisible de toda relación pedagógica. Este trabajo corporal que consideramos imprescindible tiene por objetivo la construcción de un yo profesional, con sus actitudes propias, su voz, su manera de moverse, su manera de ser y de estar. Un “ser uno mismo” para ir hacia el otro.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados