Las relaciones entre iguales en la infancia realizan contribuciones esenciales y únicas al desarrollo social y emocional de la persona. Los compañeros son elementos de compañía, de diversión y también de información; Contribuyen al conocimiento, construcción y validación de la identidad del yo. Su influencia se extiende también al desarrollo cognitivo y al ajuste escolar (Gifford-Smith y Brownell, 2003). El rechazo entre iguales es un proceso de interacción con los iguales que conlleva una importante limitación de oportunidades sociales y la consolidación de una reputación negativa, configurando así una espiral negativa de crecimiento social (García- Bacete, Sureda García y Monjas Casares, 2010). De esta manera el impacto negativo del rechazo sobre el desarrollo socio-emocional se ve reflejado en varios aspectos, entre los cuales destacan una baja competencia social, autoestima baja, desarrollo inadecuado de la identidad, psicopatologías y desadaptación escolar.
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